spot_imgspot_img

Top 5 Semanal

spot_img

Relacionadas

¿Qué es la verdad en tiempos de relativismo moral?

La modernidad abrigaba la convicción de que era posible acceder a la verdad mediante la razón y la ciencia, pero sobrevino solo el desencanto y el desconcierto cuando en la modernidad tardía las dos guerras mundiales y sus millones de muertos trajeron solamente nihilismo, existencialismo y relativismo moral. El abuelo de la posmodernidad, Karl Marx profetizaba que “todo lo sólido se desvanece en el aire”; el padre de la misma, Friedrich Nietzsche sentenciaba: “No hay hechos, solo interpretaciones de los hechos”. En ese contexto ideológico enrarecido, por estos “maestros de la sospecha”, no es extraño que una epistemología, o teoría del conocimiento, resumida en la frase “la verdad no existe” derive en una ética que proclame que “todo vale”.

Naturalmente, quien sostenga que “la verdad no existe” debe explicarnos cómo esa sentencia no tiene pretensiones de verdad, por lo tanto, se desmiente la proposición inmediatamente y expone el fraude intelectual en el cual se basa la posmodernidad: el dogma de la inexistencia de la verdad. La persona que te expresa que la verdad no existe está pidiéndote, inadvertidamente, que no le creas y lo señales como embustero. Aristóteles razonaba que la verdad es, sencillamente, la correspondencia entre el lenguaje y la realidad. La verdad es una relación, por lo tanto, entre la realidad y el lenguaje; pero no cualquier tipo de relación, sino una relación de correspondencia. Es una relación especular, de espejo, donde el lenguaje debe ser el espejo de la realidad.

Por otro lado, quién sostenga el argumento ético de que “todo vale” en la vida, generalmente, es la primera persona que acusa de inmorales a los demás si con su comportamiento le perjudican y lo dejan en franca desventaja. El profeta del relativismo moral, lo que generalmente pregona es complacencia unilateral, mientras exige a los demás un estándar ético cristiano intachable. Desde el momento en que el inmoral posmoderno se percata de las consecuencias de rodearse de personas que le toman en serio y se comportan con él conforme a la regla que él mismo predica, reflexiona en lo imposible que es la convivencia sin que todos cumplan, al menos básicamente, la regla de oro judeocristiana: no hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti.

La búsqueda de la verdad y la regla de oro han sido distintivos de los occidentales desde que se establecieron los fundamentos de nuestra civilización. Ya los presocráticos buscaban el arké o “principio” de todas las cosas; ya Caín planteaba trágicamente la pregunta ética fundante: ¿soy acaso yo guarda de mi hermano? Sí, debemos cuidarnos unos a otros.  Naturalmente, podemos reconocer que muchas veces, como seres humanos, no somos capaces de encontrar toda la verdad y que no siempre estamos a la altura de la regla de oro, sin embargo, del reconocimiento de lo anterior no se sigue, necesariamente, que la mejor alternativa sea caer en el agujero oscuro del nihilismo, arrojarnos a los brazos del relativismo y comportarnos cínicamente unos con otros.

¿Qué es la verdad en tiempos de relativismo moral? Es un compromiso entre la realidad y lo que decimos, por lo tanto, elijamos nuestras palabras con cuidado, puliéndolas como a un espejo, con el objetivo de fortalecer ese compromiso ¿Vale todo como regla de ética? No, a menos que usted y yo estemos dispuestos a destruir el fundamento de la civilización empática que es Occidente. La regla de oro sigue tan vigente ahora como hace dos mil años. Esas son dos sencillas verdades de las cuales, usted y yo, podemos depender en tiempos de relativismo epistémico y moral.

Autor

1 COMENTARIO

  1. Estimado Héctor: 1) Jesús nunca dijo «no hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti.» Esa frase fue alterada por la tradición. Lo que realmente dijo es mucho más fuerte y poderoso, pues dijo: «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.» (Mateo 7.12, Biblia de Jerusalém)
    2) Me bloqueaste de balde en «X», ya que te aludiste un comentario que hice como que fue hacia vos, más sin embargo fue contra el que vos estabas respondiendo (realmente estaba reforzando tu respuesta. Me dijiste unas cuantas cosas nos gratas y luego me bloqueaste de forma tan rápida que no me diste tiempo a aclararte el tema.
    Pásalo bien.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más leídas