Los mercados internacionales del petróleo cerraron la semana con una fuerte suba de precios, impulsados por el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán y el creciente temor a nuevas interrupciones en una de las principales rutas del comercio energético mundial.
El barril de Brent, referencia para Europa, finalizó la jornada del viernes en USD 88,10 para entrega en septiembre en el mercado de futuros de Londres, tras registrar un incremento cercano al 5%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), principal referencia del mercado estadounidense, concluyó en USD 82,49, con una suba de USD 3,54, equivalente al 4,48%.
Con estos resultados, ambos indicadores acumulan un aumento superior al 15% en el transcurso de la semana, reflejando la creciente preocupación de los inversionistas por la estabilidad del suministro global de crudo.
La reacción de los mercados coincide con el agravamiento de las tensiones entre Washington y Teherán. El viernes marcó el sexto día consecutivo de bombardeos cruzados desde la reanudación de las hostilidades el pasado 7 de julio, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio por concluido el memorando de entendimiento alcanzado entre ambos países a mediados de junio.
El deterioro de la situación se produjo después de las ofensivas iraníes contra embarcaciones comerciales que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo.
Posteriormente, el martes, la administración estadounidense endureció aún más su postura al restablecer el cerco naval sobre puertos y buques iraníes, apenas dos días después de que Teherán anunciara nuevamente el cierre de esa vía marítima.
La posibilidad de que el conflicto afecte de manera prolongada el tránsito de hidrocarburos por la región ha elevado la percepción de riesgo entre los operadores internacionales, quienes temen restricciones en la oferta global y mayores presiones sobre los precios de la energía.
La evolución del conflicto será determinante para el comportamiento de los mercados durante las próximas semanas, en un escenario donde cualquier alteración en las principales rutas de exportación de petróleo podría seguir impulsando la cotización del crudo y generar nuevos impactos sobre la inflación y los costos energéticos a nivel mundial.





