spot_imgspot_img

Top 5 Semanal

spot_img

Relacionadas

El déficit que amenaza el bolsillo de todos los paraguayos

La intención del Ministerio de Economía de mejorar la situación de la Caja Fiscal mediante la incorporación de nuevos aportantes puede representar un alivio temporal, pero difícilmente resuelva el problema de fondo. El déficit previsional dejó de ser una dificultad exclusiva del Estado para convertirse en una amenaza para las finanzas públicas y, en consecuencia, para todos los contribuyentes paraguayos.

Cada año el Tesoro Nacional destina miles de millones de guaraníes para cubrir el descalce entre los aportes que ingresan y las jubilaciones que deben pagarse. Es un sistema que hace tiempo dejó de ser autosustentable y que sobrevive gracias a recursos provenientes de los impuestos que pagan ciudadanos que, en muchos casos, jamás accederán a los beneficios que hoy financian.

El Gobierno insiste en que el ingreso de nuevos aportantes permitirá fortalecer la Caja Fiscal. Sin embargo, esa estrategia solo gana tiempo. Incorporar más aportantes genera ingresos inmediatos, pero también crea futuras obligaciones previsionales. Es decir, dentro de algunos años esos mismos trabajadores pasarán a ser jubilados y el problema volverá a presentarse, posiblemente con mayor magnitud si no se realizan cambios estructurales.

Lo preocupante es que hasta ahora no existe una hoja de ruta clara para enfrentar esta realidad. Ninguna administración quiere asumir el costo político de discutir reformas como la edad de jubilación, las condiciones para acceder al retiro, los regímenes especiales o el equilibrio entre aportes y beneficios. La solución se posterga una y otra vez mientras el déficit continúa creciendo.

El caso de la Caja Fiscal refleja una práctica recurrente en la administración pública: resolver urgencias sin atacar las causas. En lugar de construir un sistema financieramente sostenible, se opta por cubrir los faltantes con recursos del Estado. Esa decisión puede evitar una crisis inmediata, pero traslada el costo a toda la sociedad.

Cada guaraní utilizado para cubrir el déficit previsional es un recurso que deja de destinarse a salud, educación, infraestructura o seguridad. En otras palabras, el problema ya no afecta únicamente a los jubilados del sector público, sino también a millones de paraguayos que financian el funcionamiento del Estado a través de sus impuestos.

La discusión no debería centrarse únicamente en cómo conseguir más dinero para la Caja Fiscal, sino en cómo garantizar su sostenibilidad a largo plazo. Sin una reforma seria y técnicamente sustentada, el déficit seguirá creciendo y el Estado continuará recurriendo al mismo mecanismo: utilizar recursos públicos para cubrir un sistema que cada año demanda más fondos.

La pregunta ya no es si la Caja Fiscal necesita una reforma, sino cuánto tiempo más puede el país seguir postergándola porque mientras el Gobierno evita tomar decisiones de fondo, la cuenta sigue aumentando y como ocurre con frecuencia en Paraguay, terminará pagándola toda la ciudadanía.

Autor

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más leídas