Una propuesta en Estados Unidos busca frenar el respaldo de Beijing a Teherán mediante sanciones, controles sobre cargamentos y mayor seguimiento de la cooperación militar y tecnológica.
El respaldo de China a Irán se encuentra en el centro de una iniciativa impulsada en Estados Unidos para limitar el fortalecimiento del programa iraní de misiles balísticos, particularmente mediante el control de materiales y componentes que pueden contribuir a ampliar sus capacidades militares.
Entre las medidas planteadas se encuentra que Estados Unidos y sus aliados intercepten cargamentos químicos procedentes de China que estén destinados a fortalecer el programa iraní de misiles balísticos.
Los impulsores de la propuesta también reclaman que Beijing sea sancionado si proporciona a Teherán sistemas de armas o componentes militares de importancia estratégica. La iniciativa apunta así directamente a la cooperación entre ambos países y al suministro de elementos que puedan ser utilizados con fines militares.
A esto se suma el pedido de establecer un mecanismo permanente de seguimiento. El Congreso estadounidense debería exigir a la comunidad de inteligencia un informe anual sobre el apoyo chino de doble uso a Irán, con información que posteriormente sería compartida con los aliados de Estados Unidos.
El planteamiento busca aumentar la presión sobre Beijing y dificultar que materiales, componentes y tecnologías de origen chino lleguen a manos iraníes y contribuyan al desarrollo de sus capacidades misilísticas.
De esta manera, la iniciativa coloca a China como un actor clave en el sostenimiento de las capacidades balísticas de Irán y propone combinar sanciones, controles sobre los suministros e inteligencia para intentar limitar ese respaldo.





