Un informe de ChinaAid advierte sobre un nuevo endurecimiento de las medidas aplicadas por el régimen chino contra comunidades cristianas en Pekín y Shanghái, con restricciones que alcanzan tanto a espacios de culto como a la práctica religiosa y la difusión de contenidos espirituales.
Según el reporte, las autoridades avanzaron con el cierre de templos considerados emblemáticos y con la retirada de Biblias de establecimientos religiosos. Las medidas no se limitarían al funcionamiento de las iglesias, sino que también estarían afectando distintas expresiones de la vida religiosa.
El documento menciona además restricciones a los ritos funerarios católicos y dificultades para organizar peregrinaciones, reduciendo los espacios disponibles para que los fieles puedan practicar públicamente su religión.
A estas medidas se suma el control sobre el ámbito digital. ChinaAid señala que contenidos relacionados con la espiritualidad también son objeto de censura en plataformas de internet, en un contexto de creciente supervisión sobre las actividades religiosas.
El escenario descrito por la organización refleja una política de mayor control sobre las comunidades cristianas, particularmente sobre aquellas actividades que escapan de los mecanismos de supervisión establecidos por las autoridades.
La presión no se limita, por tanto, a los lugares de culto. La circulación de Biblias, los ritos religiosos, las peregrinaciones y hasta la expresión espiritual en internet aparecen dentro del radio de las restricciones denunciadas.
El informe vuelve a poner sobre la mesa el alcance de la política religiosa del régimen chino y su impacto sobre la libertad de culto de las comunidades cristianas.





