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Alfred Fast destacó el potencial de Paraguay como potencia agropecuaria

Durante el primer Congreso de Prodinamis, “Una Patria Nueva”, el presidente de Fecoprod resaltó las condiciones naturales del país, su capacidad exportadora y la transformación tecnológica que experimentó el sector productivo en las últimas décadas.

Paraguay tiene condiciones para consolidarse como un importante productor y exportador de alimentos, con una capacidad productiva que, según el Ing. Agr. Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod Ltda.), todavía cuenta con un amplio margen de crecimiento.

Durante su exposición en el primer Congreso de Prodinamis, denominado “Una Patria Nueva”, Fast presentó un análisis sobre la evolución del sistema productivo agropecuario paraguayo y los desafíos que plantea el futuro para alcanzar un modelo cada vez más eficiente y sostenible.

El especialista recordó que Paraguay posee una superficie de 406.752 kilómetros cuadrados y una población de aproximadamente 6,88 millones de habitantes. El 62% del territorio corresponde al Chaco, donde reside cerca del 3% de la población, mientras que el 38% restante corresponde a la Región Oriental, que concentra alrededor del 97% de los habitantes.

Dentro de esta estructura territorial, el sector agropecuario tiene un papel fundamental en la producción de alimentos. Entre los principales rubros mencionados por Fast se encuentran la carne y sus derivados, soja, chía, maíz, trigo, sésamo y arroz.

Un país con capacidad de crecer

Fast destacó que Paraguay ya ocupa posiciones relevantes como productor y exportador de distintos productos agropecuarios, además de contar con otras capacidades estratégicas, como la generación de energía renovable.

Durante su presentación también se hizo referencia a la producción y exportación de azúcar orgánica, stevia, yerba mate, soja, almidón de mandioca, chía, maíz y carne, entre otros rubros.

La conclusión planteada fue clara: “Paraguay tiene una importante capacidad de producción, y mucho potencial de crecer a futuro”.

Para Fast, ese potencial debe ser acompañado por innovación, incorporación tecnológica y una visión que permita aprovechar mejor los recursos disponibles.

La transformación del campo paraguayo

Uno de los puntos centrales de la exposición fue la evolución tecnológica de la agricultura paraguaya.

Fast identificó varias etapas que marcaron la transformación del sector. En la década de 1960 se produjo la expansión de la mecanización agropecuaria, junto con el crecimiento de cultivos como trigo, soja y maíz. Posteriormente, desde 1985, comenzó a expandirse el sistema de siembra directa, seguido por la incorporación de la biotecnología desde el año 2000 y el desarrollo de la agricultura de precisión.

Sin embargo, este proceso también tuvo dificultades. Fast recordó que la expansión de las tierras cultivadas estuvo acompañada, en determinados momentos, por problemas de erosión hídrica, especialmente en terrenos arenosos y ondulados, donde las precipitaciones pueden alcanzar hasta 200 milímetros en pocas horas.

La situación llegó a ser crítica durante la década de 1990. Según los datos presentados, se perdían hasta 20 toneladas por hectárea de la mejor tierra anualmente, mientras los rendimientos disminuían y la erosión generaba dificultades para el tránsito de las maquinarias. En determinados terrenos, después de cinco a diez años solo era posible implantar pasturas.

La siembra directa como punto de inflexión

Frente a ese escenario, la adopción de sistemas de conservación del suelo significó un cambio importante para la agricultura nacional.

La presentación de Fast señala que para 2021 el 93% del área de siembra utilizaba el sistema de siembra directa, mostrando el nivel de adopción alcanzado por esta práctica.

La evolución también estuvo acompañada por un crecimiento del área y los rendimientos de cultivos como la soja, además de una expansión sostenida de la agricultura de conservación.

Esta transformación permitió pasar de un escenario marcado por la degradación de los suelos a un modelo que incorpora prácticas orientadas a conservar los recursos y mejorar la productividad.

El desafío de producir y conservar

Otro aspecto destacado durante la exposición fue la relación entre producción agropecuaria y conservación ambiental.

Según los datos de cobertura forestal presentados, Paraguay cuenta con aproximadamente 17.769.000 hectáreas de cobertura boscosa, equivalentes al 44% de la superficie total del país. La cifra contempla 14,69 millones de hectáreas de bosque nativo, 2,74 millones de hectáreas de palmares y unas 250.000 hectáreas de reforestaciones estimadas.

Fast destacó además que Paraguay conserva alrededor del 60% de sus bosques originales, que aproximadamente el 80% de los bosques se encuentra en manos privadas y que, en el Chaco, los nuevos desarrollos mantienen más del 45% de bosque nativo. También señaló que la Región Oriental mantiene un régimen de deforestación cero desde hace 20 años, en el marco de la Ley 2524/04.

La presentación mostró así una realidad productiva en la que agricultura, ganadería y conservación deben ser analizadas de manera conjunta.

La evolución del campo paraguayo, según la visión expuesta por Fast, demuestra que la innovación tecnológica puede convertirse en una herramienta para elevar la productividad y, al mismo tiempo, mejorar el manejo de los recursos naturales.

En una segunda parte abordaremos otros aspectos de su exposición como la integración agrícola-ganadera, la biotecnología, los beneficios económicos de la innovación, la diversificación productiva y los ejes estratégicos planteados por Fast para la sostenibilidad del agro paraguayo.

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