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Presidente Donald Trump, ¿enderezando el timón de la política exterior?

Sólo para tener un ejemplo sobre la actual política exterior estadounidense, baste citar a NBC News, que sostuvo la semana pasada que el Presidente Donald Trump desde febrero a la fecha de hoy, ha señalado “32 veces” que la guerra en Irán está por terminar. Amén de todas las contradicciones sobre las causas que movieron la operación, el desarrollo de la misma y la breve alianza con su viejo socio el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu con su operación “Rugido del León”.

Sin contar con la tormenta mundial generada por los aranceles el “Día de la Liberación”, la innecesaria fricción con Canadá, socio del T-MEC, también con el Reino de Dinamarca por su empeño de llamar a Groenlandia, su vecino norteamericano e incluso la caribeña república de Venezuela, todos éstos llamados en más de una ocasión como “Estado 51”, además de sus rifirrafes con mandatarios de potencias históricamente aliadas como Reino Unido, Francia y Alemania en calidad de miembros de la OTAN, primero por Ucrania y luego por Irán.

En crudo y de conformidad con lo hasta ahora observado, aquí sólo hay una realidad observada en la diplomacia estadounidense dirigida por Marco Rubio, la política exterior ha sido supremamente errática, en el consecuente nivel de tensión y caos a nivel mundial.

Hoy, el problema central para el propio mandatario estadounidense no es el nivel de entropía existente en el mundo a la luz de su errática diplomacia, sino los efectos que ésta ha tenido aguas adentro de EEUU: aumento del precio de la gasolina e inflación doméstica. Es allí donde se le complica el juego al Presidente Donald Trump, sobre todo cuando su popularidad va en caída libre y las elecciones legislativas están a la vuelta de la esquina, vale decir, el Martes 3 de noviembre de 2026. Haciendo un ejercicio, si las elecciones legislativas de medio término fueran este martes, el Presidente Trump y el Partido Republicano sufrirían una debacle similar o peor a la vivida en 1974 durante la presidencia de Richard Nixon.

Es por ello, que el Presidente Donald Trump hace dos importantes giros dentro de su política exterior tratando de recuperar su base electoral, vale decir, el voto latino que representa la segunda minoría en EEUU (incluso antes que los afrodescendientes). Dos temas claves en su agenda: Venezuela y Cuba.

Para nadie ha sido un secreto que desde el 3 de enero y la captura de Maduro, el Presidente Trump ha dicho en numerosas oportunidades que Delcy Rodríguez (la criminal que ejerce como Presidente de Facto de Venezuela justamente por el apoyo de la Casa Blanca) está haciendo un “fantástico trabajo”, a la par que ha dejado en un segundo plano a la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado. Apenas la semana pasada, el Presidente Trump dio luz verde para que Machado retorne a Caracas, la inclusión de Daniela Cabello (hija de Diosdado Cabello) en la lista de la OFAC, además de imprimir celeridad en la agenda legislativa a cargo de Dinorah Figuera, con lo cual, ya es evidente la corrección de Washington con respecto a la conducción de la transición democrática en Venezuela.

En cuanto al caso cubano, hasta ahora se había manejado mediante una relativamente lenta negociación en México de la CIA con El Cangrejo (Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro), pero desde julio la Casa Blanca aceleró contra el narco-régimen castrista con sanciones impuestas a GAESA, el despliegue del USS Nimitz en aguas de El Caribe muy cerca de Cuba, los vuelos de escuadrones de la Fuerza Aérea de EEUU con sus cazas F Tiger II a menos de 150 km de Cuba, además de la reciente catarata de declaraciones sobre Cuba hechas tanto por el Secretario de Estado Marco Rubio, el Embajador ante la ONU Mike Waltz, el influyente Senador Rick Scott y la Representante María Elvira Salazar, entre otros.

Para cerrar, debo señalar que estamos viendo a un Presidente Donald Trump que está contra las cuerdas, por ello está aplicando con urgencia un giro al timón en su política exterior para mostrar éxitos poderosamente mediáticos y que impacten positivamente en su base electoral hispana, amén de lograr cerrar a trocha y mocha la guerra en Irán, para así estabilizar el precio internacional del petróleo, por ende, de la gasolina en el mercado doméstico antes de noviembre. De lograr con éxito estas correcciones, los Republicanos mantendrían la mayoría en ambas Cámaras, de lo contrario, su derrota será monumental.

Autor

Nahem Reyes
Nahem Reyes
Dr. Analista geopolítico

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