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Paraguay, víctima del cartel de la FIFA 

El geopolítico y estratega militar paraguayo Jorge Llano en sus habituales conferencias sobre el nivel de entropía del mundo actual, se ha referido en varias ocasiones al caso FIFA GATE, el enorme escándalo a lo interno de la FIFA de 2015 dejó en evidencia la profunda corrupción y múltiples delitos cometidos por altos dirigentes de la precitada organización, develando básicamente que ésta operaba como una mafia o típico actor del crimen organizado trasnacional, entonces liderada por entonces por su eterno presidente, el suizo Joseph Blatter y sus socios regionales. 

De tal manera que no estamos solamente ante una institución que se encarga de organizar el desarrollo de todos los campeonatos de fútbol a escala planetaria, con todas las actividades económicos concomitantes a éste, vale decir, el fichaje de los jugadores, la venta de los tickets, gestión de los patrocinadores, venta de la señal a los medios de comunicación, los productos y servicios en los estadios, los contratos de obras, la coordinación con los gobiernos nacionales y locales, es decir, un sinfín de actividades que se traducen en miles de millones de dólares estadounidenses

Al ser una organización a escala global y que maneja cuantiosas sumas de dinero termina siendo un poder y espacio a la vez, con la capacidad no sólo de gerenciar todo lo referido al fútbol, sino de transcender  el ámbito netamente deportivo-comercial para constituir una poderosa fuerza que en palabras del conocido criminólogo francés Jean-Francois Gayraud (2007), sostiene que estos grandes poderes terminan mimetizados con el crimen organizado trasnacional cuales “moluscos gigantes cuyos tentáculos se extienden a las profundidades de los océanos”. 

Y así el espectáculo ha continuado año tras año, Copa tras Copa, llámese Copas de Clubes, Copas de Selecciones Nacionales, Mundial tras Mundial, hasta que llegamos aquí, al hasta ahora seguramente la más polémica Copa Mundial de Futbol FIFA, hoy celebrada en 2026 con sus recientes innovaciones como: tres países sedes (Canadá, EEUU y México), el Mundial “más inclusivo” con 48 selecciones (exactamente el doble de lo que hasta el Mundial USA 94 cuando se solía competir entre 24 selecciones), la inserción de un chip dentro del balón y el tan mentado VAR, sin contar con las fricciones diplomáticas derivadas de la guerra entre Irán y Estados Unidos y lo extremadamente costoso de los ticktes. 

Pero no todo queda, también en el propio terreno de juego es más que evidente que los tentáculos del molusco si están presenten en la propia cancha determinando sin ningún tipo de desparpajo los resultados de los partidos. Si bien es cierto que no poseo una sólida formación futbolística, la realidad salta a la vista hasta del más cándido, como por ejemplo el tratamiento de los árbitros a las estrellas futbolísticas mundiales, como el claro y franco favorecimiento del árbitro en el partido Argentina Vs. Cabo Verde, donde ni el árbitro hace cumplir el reglamento, hasta el extremo de permitir que Messi cobre un tiro libre sin el reglamentario pitazo de rigor y lo que es peor, el arquero aún  se encontraba acomodando la barrera. 

Aunque no toco queda, también Croacia Vs Portugal fue víctima de la deshumanización del juego y cobrar una falta imperceptible al ojo humano, por tanto, hiperbolizando el uso de la tecnología dentro de un deporte entre humanos, me refiero al gol del croata Jovsko Gvardiol quien al minuto 103 igualó el marcador, pero el VAR en una decisión técnica-tecnológica milimétrica, le anularon el gol significando más tarde la eliminación de la oncena croata 

Ahora bien, sin duda, tal vez la más evidente de los sesgos del arbitraje en el actual mundial, lo observamos en Paraguay – Francia, donde el jugador Mbappé transcurrió casi todo el partido ordenándole al árbitro como desempeñar su trabajo, amén que en una falta inexistente el árbitro concedió a Francia un tiro penal en el minuto 70 para que sellara el resultado, liquidando así a la oncena guaraní. Sin contar que, en partidos anteriores, otro árbitro le cobró una tarjeta roja a un jugador paraguayo como consecuencia de una reciente regla, regla que no ha sido aplicada a todos uniformemente como corresponde, sino a una selección menos famosa como la paraguaya como lo fue el caso de Almirón. 

En fin, más allá de teorías conspiranóicas de las cuales yo no tengo evidencias, sólo quiero significar el día de hoy, es que sin duda la FIFA es un gigantesco molusco cuyos tentáculos marcan los goles, definen ganadores y definen el rumbo de las selecciones o clubes según los multimillonarios caprichos de los directivos. 

Autor

Nahem Reyes
Nahem Reyes
Dr. Analista geopolítico

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