La última semana de mayo asistimos a la Premio Nobel de la Paz 2026 María Corina Machado presidir un acto en la ciudad de Panamá, al cual asistieron los representantes de la llamada “Plataforma Unitaria Democrática” (PUD) y cuyo producto fue lo que denominaron el “Manifiesto de Panamá”.
Para ilustrar al público en las jergas de la política venezolana reciente, la llamada PUD es la versión más actual de lo que anteriormente era la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) e inicialmente por allá por los tempranos años de la primera presidencia de Hugo Chávez, se llamaba Coordinadora Democrática. Después del fiasco del 11 de abril, el Carmonazo y el contra golpe de Chávez de abril de 2002 surgió en julio de ese mismo año la Coordinadora Democrática, una coalición multi-sectorial (partidos políticos, gremios empresariales, organizaciones sindicales, ONGs como Súmate, periodistas e intelectuales), que buscó organizar el Referéndum Revocatorio contra Chávez, el cual terminó con el primer fraude electoral del chavismo consumado el 2004.
Tras el fracaso de la Coordinadora Democrática, mutó a la MUD, esta vez, integrada sólo por partidos políticos de diversa ideología que se oponían al gobierno de Hugo Chávez. La MUD terminó reciclando los mismos rostros de la estructura anterior, como Manuel Rosales y Omar Barbosa desde “Un Nuevo Tiempo”, Julio Borges, Capriles Radonski, Leopoldo López (más tarde crea Voluntad Popular, previa pasantía por Un Nuevo Tiempo) y Gerardo Blyde con su “Primero Justicia”, Andrés Velázquez con su Causa R, Henry Ramos Allup con Acción Democrática, César Pérez Vivas y “El Cura” Calderón por COPEI, Enrique Mendoza con su “Movimiento Trabajo”, Antonio Ledezma de “Alianza Bravo Pueblo”, Proyecto Venezuela con Salar Römer y otros partidos menores.
La oposición venezolana se ha caracterizado por derrota tras derrota, escándalos de corrupción con Odrebecht, el nefasto gobierno Interino de Juan Guaidó con millones de dólares que se pulverizaron, ayuda humanitaria internacional que jamás llegó a nadie y tal vez el caso más conocido fue el escándalo del Cucutazo. En crudo, todos estos escombros de la política venezolana que más que opositora han sido históricamente cohabitantes primero con Chávez y luego con Maduro, reflotados ahora en la llamada PUD.
Contra todo pronóstico, María Corina Machado quien se había mantenido hasta ahora distante de toda la podredumbre seudo-opositora al chavismo, no sólo decidió reunirse con ellos en ciudad de Panamá, sino lo que resulta más curioso, hasta suscribió un manifiesto, otro signo de desesperación de Machado, así como lo fue el haberle regalado la medalla del Nobel al Presidente Trump, un gesto absolutamente innecesario y hasta torpe. De vuelta al Manifiesto de Panamá, a mi juicio se trata de otro papel inútil preñado de cándidas intenciones y disculpen mi franqueza. Lo denomino así no por una mera crítica -aunque no faltará algún adulón o inocente que me mal interprete- pero como académico independiente sólo me debo a la verdad, como siempre, digo verdades que a fin de cuentas a algunos le resultarán incómodas.
Primer error, Machado reunirse con los escombros de la política venezolana, lo cual no le ayuda en nada a ella dado que son sujetos que no sólo no tienen representatividad alguna, sino lo que es peor, poseen un amplio rechazo, llámese López, Guidó, Capriles, Allup, entre otros. Segundo error, el manifiesto parte de una inconsistencia de la realidad, María Corina se auto-selecciona “negociadora” frente al “régimen interino” para que se “produzcan gestos” para democratizar Venezuela.
Disculpen si seré duro, Delcy Rodríguez es un gobierno de facto que tiene un pacto con la Casa Blanca, que consiste en envío de petróleo a cambio de sostenimiento en el poder. Machado y su equipo, tercamente no terminan de entenderlo y no aceptan que tampoco ella está en los planes del Presidente Donald Trump, cuyo plan no consiste en hacer elecciones ni democratizar Venezuela, sino garantizar un suministro de crudo para EEUU y cristalizar inversiones en áreas estratégicas para empresas estadounidenses con Delcy a cargo el máximo tiempo posible. Segundo, una criminal como Delcy Rodríguez que está apoyada por la Casa Blanca ¿en serio Machado cree que ella producirá “gestos” de cara a una verdadera transición democrática en Venezuela?, la respuesta resulta obvia.
Para cerrar mi entrega de hoy, con profundo dolor debo señalar que el Manifiesto de Panamá es otra iniciativa estéril y un documento inútil, que poco o nada contribuye con la precaria situación de millones de venezolanos tanto dentro como fuera del país, además me temo que la figura de Machado se irá desdibujando gradualmente en la medida que no retorne a Venezuela y se mantenga sin impulsar desde las calles un movimiento liberador de la tiranía chavista.





