La semana pasada tuvieron lugar tres grandes eventos que coparon el quehacer noticioso a nivel mundial, el primero de ellos la sorpresiva aparición de María Corina Machado en tierra venezolana, seguido por el inusual enfrentamiento entre el matonesco canciller de la narcotiranía comunista de Cuba, Bruno Rodríguez y el Embajador de EEUU Mike Waltz en plena Asamblea de la ONU y; por último, la conferencia de prensa de Machado titulada “Seamos libres”.
Antes de avanzar quiero sentar claramente mi postura, todos estos hechos han sido posible debido a la presencia de Donald Trump en la Casa Blanca, esto es una verdad del tamaño de la avenida Rivadavia de Buenos Aires. Sin el Presidente Trump, simplemente un Waltz no hubiera estado en el podio de oradores en el Salón de la Asamblea de la ONU y menos aún escupirle todas las barbaridades, mentiras y atrocidades perpetradas en Cuba desde los tiempos de Fidel Castro hasta hoy, casi 70 años de tiranía absoluta.
Igualmente, Machado no hubiera podido reaparecer en las calles de Caracas sin ser víctima del narcorégimen y mucho menos volver a hacer política de oposición contra los vástagos de la narcotiranía chavista, es decir, no hubiera sido posible dar su rueda de prensa en la sede la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, ni soñar que la misma fuera transmitida en vivo por radio y televisión de señal abierta. Aunque superando lo anecdótico, hay una verdad irrefutable, el presidente Trump accedió a que Machado volviera a Caracas como su último esfuerzo para recapturar el voto hispano de cara a las elecciones de mañana martes y minimizar su brutal caída de la popularidad en ese grupo electoral, por cierto, un tanto tardía ya la medida del republicano.
De vuelta a Machado, el discurso pronunció en la UCAB (su Alma Mater y donde por cierto, el Rector el buen padre Peraza aún no la ha felicitado por ser la primera egresada de esa casa de estudios en recibir el Premio Nobel de la Paz), a mi juicio no hizo planteamientos realmente significativos, más allá de lo que habitualmente ha venido señalando. Lo realmente importante de todo esto se encuentra, en el impacto que ha generado desde el punto de vista sociopolítico, vale decir, el retorno de las libertades civiles y las prácticas propias de una democracia, como lo es el hecho de hacer oposición sin ser víctima violencia verbal o física y menos aún ser apresado por agentes represores del régimen.
Del otro extremo, la presidente de facto Delcy Rodríguez abrió fuego contra Machado, intentando minimizar su retorno, luego vestida de blanco lanzó una alocución en la cual afirmó vagamente que, “habrá elecciones” e instruyó formalmente a los cuerpos de seguridad del Estado para que ninguna persona puede ser detenida sin una orden judicial, exceptuando los casos de flagrante comisión de delito. Amén, de venderse como la figura con experiencia y capacitada para concretar la transición democrática.
Este es otro dato enormemente relevante, pues, esa es la respuesta que Rodríguez hace ante las recientes exigencias del Secretario de Estado Marco Rubio, quien públicamente señaló que Delcy Rodríguez debe renunciar este 2026 y declarar la vacancia absoluta de la presidencia de la República, con lo cual, se habilita la celebración de elecciones en un plazo máximo de 6 meses. Todo ello, ya tiene en evidente nerviosismo al triunvirato criminal (los hermanos Rodríguez más Diosdado Cabello), por lo que su estrategia se centra en dilatar al máximo estas acciones.
Es crucial que quede claro, la era del chavismo destruyó la institucionalidad a tal extremo en Venezuela, que hoy hacer una elección es materialmente imposible. Antes de ello, se requiere la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acto seguido, establecer un cronograma electoral, depuración del Registro Electoral Permanente (REP), la actualización y corrección del software y hardware electoral, amén de un cambio de todos los Comandos de la Fuerza Armada Nacional (FAN), por ser esta la encargada del Plan República.
No obstante, para no dejarlos en medio de un sueño idílico, mi deber como hombre de ciencia es traerlos a tierra, en ese sentido les comparto las grandes interrogantes sobre la transición venezolana: ¿efectivamente Delcy Rodríguez renunciará para finales de 2026 o esperará a que Rubio salga de la Secretaría de Estado y, en caso que renuncie, será sustituida por Dinorah Figuera o Jorge Rodríguez? Y finalmente ¿todo ello será posible en 6 meses?
En fin, lo cierto es que la sola presencia de Machado en Venezuela constituye un catalizador de la transición democrática y evidentemente un factor de perturbación para el triunvirato criminal chavista, imposibilitados de aplastar a Machado dadas las condiciones de tutelaje desde Washington. Como se observa, todo luce muy empantanado, así que sólo resta esperar como decantan los acontecimientos.





