spot_imgspot_img

Top 5 Semanal

spot_img

Relacionadas

Taiwán y la transferencia tecnológica a Guatemala

Cuando se habla de chips o de la Compañía Fabricadora de Semiconductores de Taiwán (TSMC por sus siglas en inglés), lo primero que viene a nuestra mente es alta tecnología, enormes inversiones de capital y condiciones técnicas muy exigentes, lo cual, es muy cierto. Concretamente, el caso de TSMC, es responsable de producir el proveer el 41% de los chips y el 90% de los wafer chips (los de más alta tecnología) al mercado mundial, según datos de Chris Miller publicados en su libro “Chip War” (La Guerra de los Chips).

Para que se entienda la importancia de los chips en la actualidad, debo subrayar que estas cositas chiquiticas se han convertido en un producto extremadamente esencial para la vida humana, pues, los mismos están presentes desde los misiles nucleares, pasando por aviones caza, robots, autos, computadores, celulares, inteligencia artificial (IA) hasta microondas de cocina y llaves de cerraduras inteligentes.

En consecuencia, es tanto lo que representa la industria de los chips a nivel mundial en términos de dinero, que ha superado al petróleo (otrora llamado “oro negro”) como principal producto de demanda en el mercado mundial, con una proyección financiera para el 2030 de “1 Trillón de dólares estadounidenses”, según Terry Tsao (2025). De hecho, la magnitud de los chips es tal, que el Valle de Santa Clara ubicado en la ciudad estadounidense de San Francisco existe un lugar denominado “Silicon Valley” (El Valle del Silicón), lleva ese nombre porque precisamente es la cuna de las gigantes tecnológicas.

Justamente en abril de este mismo año, vivos una discreta notician publicada en algunos diarios internacionales, como Infobae, Centroamérica 360 y por supuesto la Agencia Guatemala de Noticias, reseñaron que a comienzos de 2026 el ministro de finanzas de Guatemala Jonathan Menkos fue recibido por el canciller de Taiwán Lin Chia-lung para suscribir el “Proyecto de Prosperidad de Aliados Diplomáticos”. En crudo, una alianza tecnológica en proyectos conjuntos de semiconductores, cyber-seguridad y gobernanza digital, áreas donde Taiwán posee una amplísima experiencia.

Por supuesto, no faltaron críticos internos y externos que calificaron la iniciativa como muy lejana y hasta inalcanzable, pues, Guatemala es un pequeño país centroamericano, atrasado, marcado por la pobreza, las maras y todas las anomias propias de una sociedad del Tercer Mundo. Sin embargo, el gobierno del centro-izquierdista Bernardo Arévalo, quien viene del ámbito diplomático, es un hombre inteligente y con una mentalidad moderna, por lo que pese a las críticas e incluso las típicas presiones de China, ha mantenido la relación con Taiwán y apostó por la transferencia tecnológica.

Hoy, apenas a meses de la firma de aquel acuerdo entre Menkos y Chia-lung, Guatemala sorprende al mundo, el diario formoseño Taiwán News publicó la noticia la semana pasada titulada “Guatemala, aliada de Taiwán desarrolla el primer chip nanométrico utilizado por TSMC”. Con ello la pequeña Guatemala logra exitosamente insertarse en un segmento del gran ecosistema de la industria de los chips.

Para cerrar, ¿cuáles son las poderosas lecciones que nos brinda Guatemala en el marco de este proyecto? Muchas, diría yo, sólo para comentar las más importantes: primero, Taiwán constituye diplomáticamente una alianza constructiva y de cooperación económica como tecnológica enormemente positiva, sin amenazar o poner en riesgo la soberanía nacional, como habitualmente son los casos de la cooperación con China y; segundo, que la transferencia tecnológica si es posible entre Taiwán y sus aliados en las Américas, por lo que Paraguay si desea incorporarse a ola de los chips, debe generar condiciones competitivas que permitan asentar dentro de su territorio un factor de producción que también se inserte en el ecosistema de los chips.

Autor

Nahem Reyes
Nahem Reyes
Dr. Analista geopolítico

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más leídas