El entusiasmo que durante los últimos años acompañó el desarrollo de la inteligencia artificial comienza a dar paso a una percepción más cautelosa entre los estadounidenses, especialmente entre los jóvenes. Una nueva encuesta del Pew Research Center muestra que, por primera vez, la mayoría de los adultos menores de 30 años afirma sentirse más preocupada que entusiasmada por la creciente presencia de la IA en la vida cotidiana.
El 55% de los jóvenes de ese grupo etario manifestó una percepción predominantemente negativa frente al avance de esta tecnología. El dato resulta significativo porque se trata precisamente de una generación que ha crecido en un entorno marcado por la digitalización y que, en principio, podría esperarse que tuviera una relación particularmente favorable con las nuevas herramientas tecnológicas.
La tendencia no se limita a los menores de 30 años. De acuerdo con el estudio, el 52% del conjunto de los adultos estadounidenses afirma sentirse más preocupado que entusiasmado por el creciente uso de la inteligencia artificial, una proporción considerablemente superior al 37% registrado en 2021. En tanto, un 9% señala sentirse principalmente entusiasmado y un 37% experimenta ambas emociones en igual medida.
Entre los adultos jóvenes, aproximadamente uno de cada diez mantiene una percepción predominantemente positiva sobre el avance de la IA, mientras que cerca de un tercio afirma experimentar simultáneamente entusiasmo y preocupación. De esta manera, la distancia entre las generaciones más jóvenes y los grupos de mayor edad se ha reducido. Pew Research Center señala que el nivel de preocupación registrado entre los menores de 30 años ya es similar al observado entre personas de 30 a 40 años y entre los estadounidenses de 65 años o más.
La evolución resulta especialmente llamativa porque la preocupación entre los jóvenes no siguió exactamente el mismo patrón que entre los adultos de mayor edad. Según el informe, entre los estadounidenses de 30 años o más el aumento del escepticismo se concentró principalmente durante los primeros años de medición. Entre los menores de 30, en cambio, la inquietud continuó creciendo con el paso del tiempo.
El empleo aparece como una de las principales preocupaciones
Una de las razones que ayuda a explicar esta percepción es el impacto que los estadounidenses esperan que la inteligencia artificial tenga sobre el mercado laboral. El temor a que la automatización y las nuevas herramientas digitales sustituyan determinadas tareas y puestos de trabajo ha ganado fuerza en los últimos años.
Actualmente, el 71% de los adultos estadounidenses considera que la inteligencia artificial provocará una reducción del número de puestos de trabajo en Estados Unidos durante los próximos 20 años. La cifra representa un incremento respecto de 2024, cuando el 64% compartía esa previsión.
La visión opuesta es considerablemente menos frecuente. Apenas el 5% considera que la IA generará más empleos en las próximas dos décadas, mientras que un 10% estima que tendrá poco impacto sobre la cantidad de puestos disponibles. Otro grupo de encuestados manifiesta no tener todavía una posición definida sobre cuál será el efecto de la tecnología.
Entre los menores de 30 años, la preocupación es incluso mayor: el 73% considera que la inteligencia artificial terminará reduciendo la cantidad de empleos durante las próximas dos décadas, frente al 61% que sostenía esa opinión hace apenas dos años.
El cambio resulta relevante porque los jóvenes se encuentran entre los grupos que ingresan o se consolidan actualmente en el mercado laboral. Para una generación que enfrenta la necesidad de adquirir experiencia profesional, desarrollar competencias y construir una trayectoria económica, la posibilidad de que determinadas tareas sean automatizadas introduce una incertidumbre adicional sobre el futuro del empleo.
El informe señala que los jóvenes son ahora tan propensos como los adultos de entre 30 y 64 años a considerar que la IA provocará pérdidas de puestos de trabajo. Incluso entre los estadounidenses de 65 años o más, donde la preocupación es algo menor, la mayoría comparte la expectativa de que la tecnología tendrá un efecto negativo sobre la cantidad de empleos disponibles.
La inquietud, en cualquier caso, no es nueva. El Pew Research Center recuerda que la posibilidad de perder puestos de trabajo ya aparecía entre las principales razones de preocupación de los estadounidenses frente a la inteligencia artificial en estudios anteriores. Lo que parece estar cambiando es la magnitud de esa preocupación y, especialmente, la manera en que empieza a instalarse entre quienes pertenecen a las generaciones más jóvenes.
El resultado plantea una paradoja propia de la transformación tecnológica actual. Los jóvenes son, al mismo tiempo, algunos de los usuarios más familiarizados con las nuevas herramientas de inteligencia artificial y uno de los grupos que con mayor intensidad percibe los riesgos que estas pueden representar para su futuro laboral.
La discusión, por tanto, ya no gira únicamente en torno a cuánto puede avanzar la inteligencia artificial, sino también a cómo se distribuirán sus beneficios y sus costos dentro de la sociedad. La percepción recogida por Pew sugiere que, para una parte creciente de los estadounidenses, la pregunta dejó de ser si la IA transformará la vida cotidiana y pasó a ser qué consecuencias tendrá esa transformación sobre el trabajo, las oportunidades y las condiciones de vida de las próximas generaciones.





