La crisis económica y social que atraviesa Cuba continúa profundizándose. Al menos el 94% de la población cubana se encuentra en situación de pobreza extrema, mientras que la desaprobación de la gestión del Gobierno llegó al 95%, de acuerdo con los resultados del IX Estudio sobre Derechos Sociales, presentado este jueves en Buenos Aires, Argentina.
El informe, elaborado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), muestra un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la escasez de alimentos, los problemas en los servicios públicos y un creciente descontento con las autoridades.
Según la investigación, el 68% de los hogares encuestados declara ingresos mensuales inferiores a 20.000 pesos cubanos, equivalentes a unos 30 dólares al cambio utilizado como referencia. La organización sostiene que existe una amplia distancia entre esos ingresos y el dinero necesario para cubrir las necesidades básicas de una familia.
Los apagones, el principal problema
Entre las principales preocupaciones de los cubanos aparecen los apagones, señalados por el 70% de los encuestados como el problema más grave y como la principal prioridad de solución.
A continuación se encuentran la crisis alimentaria, con 52%; el costo de vida, con 45%; la situación de la salud pública, incluyendo medicamentos, con 34%; los salarios, con 27%; y la inseguridad y la violencia, con 24%.
La alimentación constituye uno de los indicadores más críticos. El estudio señala que ocho de cada diez cubanos se han visto obligados a dejar de desayunar, almorzar o cenar por falta de dinero o debido a la escasez de alimentos. El porcentaje supone un deterioro respecto del año anterior, cuando la cifra era de siete de cada diez personas.
Fuerte rechazo a la gestión del Gobierno
La evaluación de la gestión económica y social de las autoridades cubanas también refleja un elevado nivel de desaprobación. El 95% considera negativa la gestión del régimen, mientras que únicamente el 3% tiene una valoración positiva del desempeño del presidente Miguel Díaz-Canel y del primer ministro Manuel Marrero Cruz.
La desconfianza también alcanza a las recientes medidas económicas anunciadas por La Habana. El 84% de los consultados considera que esas decisiones no permitirán mejorar la situación económica, frente a un 6% que espera resultados favorables. Un 7% manifestó no saber y un 3% prefirió no responder.
Para Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH, los resultados reflejan un profundo desgaste del modelo político y económico cubano.
“Estos resultados evidencian el agotamiento político y económico del régimen cubano”, sostuvo Cires, quien señaló que la población reclama transformaciones profundas y no únicamente nuevas medidas o promesas.
El dirigente también cuestionó las prioridades del Gobierno y afirmó que, mientras persisten problemas relacionados con alimentos, medicamentos, electricidad y vivienda, continúan destinándose recursos a otros sectores, entre ellos instalaciones turísticas y actividades internacionales.
Nueve de cada diez hogares, al límite
El deterioro económico se refleja también en la capacidad de compra de las familias. El 63% de los encuestados afirma tener dificultades incluso para adquirir los bienes esenciales, mientras que otro 30% señala que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
En consecuencia, alrededor de nueve de cada diez hogares viven en condiciones cercanas a la supervivencia. Solo el 6% asegura tener capacidad para realizar compras que van más allá de lo indispensable y apenas el 2% puede adquirir la mayoría de los bienes que desea.
La percepción sobre el futuro, sin embargo, mantiene un pequeño margen de expectativa. El 50% considera que durante los próximos seis meses podría producirse un cambio importante y favorable para la población cubana. Un 33% no espera que ocurra y un 15% manifestó no saber.
La mayoría reclama cambios políticos y económicos
Al ser consultados sobre el futuro del país, el 76% de los participantes manifestó preferir cambios tanto políticos como económicos. Otro 9% se inclinó únicamente por transformaciones económicas y un 4% por cambios exclusivamente políticos.
La eliminación del embargo estadounidense fue mencionada por el 7% de los encuestados como una alternativa deseada, mientras que la opción de mantener la situación actual prácticamente no obtuvo respaldo.
En materia de educación y salud, la mayoría también se mostró favorable a un sistema mixto. El 66% considera que deberían coexistir servicios públicos y privados, frente a un 21% que prefiere que sean exclusivamente públicos y un 6% que opta por un modelo exclusivamente privado.
Viviendas deterioradas e infraestructura en crisis
La situación habitacional constituye otro de los puntos críticos. El estudio indica que un 4% de los consultados vive en albergues o campamentos provisionales y un 2% se encuentra en situación de calle.
Además, 47% de las viviendas necesita reparaciones, mientras que un 25% requiere reparaciones urgentes. Otro 7% vive en inmuebles considerados en peligro de derrumbe y solamente el 18% de las viviendas fue calificado como en buen estado.
La percepción sobre la infraestructura nacional tampoco resulta alentadora. El 95% de los cubanos considera regular o malo el estado general de las infraestructuras, mientras apenas un 2% las califica como buenas.
La electricidad obtiene la peor valoración: 95% considera malo el estado de la infraestructura eléctrica. Le siguen la recogida de basura y gestión de vertederos, con 87% de insatisfacción; los servicios de internet y telefonía, con 86%; los acueductos y sistemas de alcantarillado, con 84%; los hospitales y centros de salud, con 82%; y las carreteras, con 80%.
A nivel nacional, el 74% también considera deficiente el estado de las viviendas y edificaciones, mientras que los mercados y las zonas industriales reciben una valoración negativa en el 64% de los casos.
Cómo se realizó el estudio
Para elaborar el informe se realizaron 1.318 entrevistas distribuidas en todas las provincias cubanas y en 79 municipios, incluido el municipio especial Isla de la Juventud.
La muestra fue seleccionada de manera aleatoria y contempló una estratificación por lugar de residencia, sexo, edad y grupo racial. Las entrevistas fueron realizadas de forma presencial mediante dispositivos móviles para el registro de los datos.
El trabajo de campo se desarrolló entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026.
Para determinar el nivel de pobreza extrema, el OCDH tomó como referencia los ingresos mensuales declarados por los hogares, su relación con el valor del dólar durante los seis meses anteriores y el umbral utilizado por el Banco Mundial. Bajo ese criterio, la organización estableció que un hogar de tres personas necesitaría ingresos equivalentes a 171 dólares mensuales para superar el límite de pobreza extrema.
Con esos parámetros, el estudio concluye que al menos 94% de los cubanos permanece en situación de pobreza extrema, en un contexto donde la escasez de alimentos, los apagones, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida del poder adquisitivo se han convertido en algunas de las principales preocupaciones de la población.





