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Presidente de México contra las cuerdas por el narco-gobernador de Sinaloa

Durante todo el sexenio del presidente castro-chavista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su partido MORENA, se especulaba muchísimo en los medios de comunicación y los altos círculos políticos sobre sus nexos con grandes cárteles mexicanos, pero durante los tiempos de Joe Biden ello no trascendió.

Con el retorno del republicano Donald Trump a la presidencia, la situación ha dado un giro de 180°, cambio que ha coincidido con la delfín de AMLO, nos referimos a la actual mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum a quien le ha tocado lidiar con una tensa relación entre la Casa Blanca y el Palacio Nacional de México.

El punto inicial de la presión la ubicamos en la visita a México del Secretario de Estado Marco Rubio en septiembre de 2025, este año la tensión se ha incrementado notablemente tras la ausencia de la Sheinbaum a la Cumbre de Jefes de Estado de la región celebrada en Miami y donde el presidente Donald Trump oficializó su iniciativa Escudo de las Américas, la temperatura subió más con el pedido de Estados Unidos de la “detención con fines de extradición” de altos cargos del Estado de Sinaloa miembros de MORENA, vale decir: Rubén Rocha Moya (gobernador), Enrique Insuza (Senador) entre otros altos funcionales entre legislativos y policiales. Amén de la reciente cancelación de la Visa a “Andy” (hijo del presidente AMLO) Andrés Manuel López Beltrán y actual candidato de diputado federal por el distrito de Tabasco, también por MORENA.

Al estallar el escándalo, el gobernador Rocha Moya tomó un “licencia”, la cual, duró ciento dos días (102), en dicho contexto, desde el gobierno nacional sólo hubo una declaración del ministro de seguridad Omar García junto a la presidente Sheinbaum, en la que señaló que en la Fiscalía no existía investigación alguna contra Rocha Moya ni el resto de los solicitados por la justicia estadounidense. Por ello, el gobierno mexicano se negó a conceder la extradición de los funcionarios solicitados, contrariamente vía Fiscalía General a cargo de la camarada morenista Ernestina Godoy Ramos, sólo se limitó a solicitar formalmente pruebas a la Secretaría de Justicia, las cuales, según el gobierno mexicano, no han sido recibidas.

En medio de esta suerte de deriva judicial, el viernes de la semana pasada el gobernador Rocha Moya sorprendió cuando reapareció ingresando al Palacio de Gobierno en la ciudad de Culiacán. Rocha Moya lanzó un breve comunicado, donde dijo: “Sinaolenses, hace más de tres meses, me separé temporalmente del cargo de gobernador con la decisión de no interferir en ningún proceso. Hoy estoy de regreso. (…) Aquí estoy y vamos a seguir gobernando con firmeza por nuestra tierra, por Sinaloa.”

Ese viernes, la presidente Claudia Sheinbaum no compareció a su habitual rueda de prensa diaria denominada la mañanera, alegando problemas de salud, pero el aluvión de críticas por el retorno de Rocha Moya a la Gobernación de Sinalo no lo pudo evitar. Una veintena de gobernadores morenistas publicaron un comunicado donde llamaron a Rocha Moya a conducirse con “madurez y responsabilidad”, al igual que los dirigentes de los partidos opositores como el PAN y el PRI condenaron enérgicamente el retorno del acusado por narcotráfico a la jefatura de la gobernación de Sinaloa.

El terremoto político del viernes continuó, a tal punto que obligó a la propia presidente Claudia Sheinbaum a deslindarse tímidamente del narco-gobernador morenista Rocha Moya, al publicar el sábado en su cuenta de X: “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación (…) el poder olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia.”

Finalmente, tras el aluvión de críticas y al verse sin el apoyo de la presidente Sheinbaum, Rocha Moya hizo público nuevamente su pedido de “licencia temporal con carácter indefinido”, aunque sigue gozando de libertad. Para que logre sobrevivir el gobierno de Sheinbaum necesitará más que palabras bonitas, pues, está contra las cuerdas y deberá enfrentarse a lo inevitable: arresto y entrega de Rocha Moya como lo pide la justicia de EEUU, lo que implicará un quiebre con AMLO, quien controla el tablero de la política mexicana o; se niega a entregar a Rocha Moya presionada por AMLO, lo que la expondrá a sanciones impuestas por el impredecible presidente Donald Trump.

Autor

Nahem Reyes
Nahem Reyes
Dr. Analista geopolítico

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