El fortalecimiento de la cooperación agrícola y sanitaria en el continente fue uno de los principales asuntos abordados durante una reunión de alto nivel entre representantes del Gobierno de Estados Unidos y autoridades del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), realizada en San José, Costa Rica.
La delegación estadounidense mantuvo un encuentro con el director general del IICA, Muhammad Ibrahim, con el objetivo de analizar mecanismos para potenciar el papel del organismo como instancia técnica al servicio de sus 34 Estados Miembros. La agenda incluyó cuestiones que tienen una incidencia directa sobre la producción agropecuaria, el comercio y la capacidad de respuesta de los países ante emergencias.
Entre los temas tratados estuvieron la seguridad alimentaria, la atención de desastres y emergencias, la facilitación del comercio y la sanidad animal y vegetal. Para Paraguay, estos asuntos tienen especial relevancia debido al peso del sector agropecuario en su economía y a la necesidad de mantener estándares sanitarios que permitan proteger la producción y sostener el acceso a mercados internacionales.
Uno de los puntos que concentró especial atención fue la prevención y el control de enfermedades capaces de atravesar las fronteras nacionales. En ese contexto, fueron mencionados el Gusano Barrenador del Ganado y la Peste Porcina Africana, dos amenazas que pueden generar importantes consecuencias para la producción ganadera y que requieren respuestas coordinadas entre los países de la región.
La dimensión regional del problema resulta especialmente importante para Paraguay, cuya actividad ganadera depende tanto de la protección de su estatus sanitario como de la posibilidad de mantener abiertos los mercados internacionales. En este escenario, la cooperación técnica puede contribuir a mejorar los sistemas de vigilancia, prevención y respuesta ante eventuales emergencias sanitarias.
La agenda también apuntó a fortalecer los vínculos entre el IICA y otros organismos multilaterales. La representante permanente de Estados Unidos ante las agencias de Naciones Unidas en Roma, embajadora Lynda C. Blanchard, planteó una mayor coordinación entre el instituto y la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
Blanchard sostuvo que una mayor articulación regional debe apoyarse en políticas agrícolas sustentadas en evidencia científica, especialmente cuando se busca ampliar las oportunidades comerciales y proteger el abastecimiento alimentario.
La embajadora de Estados Unidos en Costa Rica, Melinda Hildebrand, destacó por su parte la trayectoria que el IICA ha desarrollado en el hemisferio, mientras que la subsecretaria adjunta de Estado, Laken Rapier, puso el foco en iniciativas orientadas a reducir barreras regulatorias e impulsar la innovación dentro del sector agrícola.
Un vínculo con relevancia para Paraguay
Aunque la reunión se desarrolló en Costa Rica, sus temas tienen una conexión directa con Paraguay. El país mantiene al IICA como socio técnico en distintas iniciativas vinculadas al sector agropecuario y sanitario, en coordinación con instituciones como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), entre otras entidades.
La cooperación adquiere particular importancia en un momento en que la producción agropecuaria enfrenta desafíos que ya no pueden ser abordados exclusivamente dentro de las fronteras de cada país. La aparición de enfermedades transfronterizas, los efectos de eventos climáticos extremos, las exigencias sanitarias de los mercados y la necesidad de incorporar nuevas tecnologías obligan a fortalecer los mecanismos de coordinación regional.
Para Paraguay, contar con una estructura de cooperación técnica que facilite el intercambio de información, el desarrollo de capacidades y la coordinación de respuestas representa una herramienta para proteger tanto la producción nacional como las posibilidades de inserción internacional.
En ese sentido, el acercamiento entre Estados Unidos y el IICA puede adquirir una dimensión estratégica para el país. Una mayor cooperación hemisférica en sanidad, innovación, comercio y seguridad alimentaria podría traducirse en mejores capacidades para anticipar riesgos y, al mismo tiempo, aprovechar nuevas oportunidades para el sector productivo paraguayo.
Más que una reunión centrada exclusivamente en la agenda de dos instituciones, el encuentro puso sobre la mesa un desafío que alcanza a toda la región: cómo construir sistemas agroalimentarios capaces de producir más, comerciar mejor y responder con mayor rapidez ante amenazas sanitarias, climáticas y económicas. Para Paraguay, que tiene en el campo uno de sus principales motores productivos, esa discusión tiene consecuencias concretas.





