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Gustav Sawatzky: «El cooperativismo es un motor del desarrollo sostenible de Paraguay»

Durante el primer Congreso ProDinamis “Una Patria Nueva”, el referente cooperativista destacó el papel de las cooperativas de producción en la generación de oportunidades, la incorporación tecnológica y el desarrollo sostenible del sector rural.

El cooperativismo de producción tuvo un papel determinante en la transformación de numerosas comunidades rurales del Paraguay y puede seguir siendo una herramienta clave para construir un desarrollo sostenible. Esta fue una de las principales ideas planteadas por Gustav Sawatzky durante su participación en el primer Congreso ProDinamis “Una Patria Nueva”.

En su exposición, Sawatzky puso en perspectiva el trabajo desarrollado por las cooperativas, especialmente durante los últimos 25 años, período en el que estas organizaciones acompañaron a sus asociados en la búsqueda de mejores condiciones económicas y sociales para sus familias y comunidades.

Para Sawatzky, uno de los mayores aportes del modelo cooperativo consiste en generar condiciones para que las propias personas sean protagonistas de su desarrollo.

Recordó que la filosofía cooperativa se sustenta en principios como la autoayuda, la autorresponsabilidad y la autoadministración, conceptos que permiten que los productores asuman directamente la tarea de mejorar sus ingresos y su calidad de vida.

En esa línea, sostuvo que la independencia económica también tiene una dimensión ciudadana: una persona que depende permanentemente de decisiones políticas o de la asistencia del Estado tiene menos capacidad para ejercer plenamente su libertad. El cooperativismo, desde esta perspectiva, no se limita a una actividad económica, sino que busca formar personas capacitadas para gestionar sus propios proyectos y los de sus comunidades.

Sawatzky destacó que el compromiso de las cooperativas con sus comunidades se tradujo en numerosos proyectos de desarrollo rural. En el caso de Fecoprod y sus cooperativas socias, mencionó iniciativas que alcanzaron prácticamente 14 departamentos del país.

Los resultados acumulados de los programas de cooperación también muestran una amplia cobertura. Según los datos presentados, más de 360 organizaciones de productores fueron atendidas y fortalecidas durante casi dos décadas de alianzas estratégicas, beneficiando a más de 18.865 productores.

Las acciones abarcaron cadenas productivas como leche, porcinos, miel, frutihorticultura, yerba mate, hierbas medicinales, granos y feriantes, con ventas acumuladas estimadas en unos US$ 30 millones entre 2010 y 2025.

Otro de los puntos destacados por Sawatzky fue la incorporación de tecnología como instrumento para elevar la productividad y reducir riesgos. Señaló el trabajo desarrollado desde Fecoprod en áreas como estaciones climáticas, digitalización de maquinaria agrícola, asistencia técnica y herramientas de agricultura de precisión, buscando que estas tecnologías puedan llegar tanto a pequeños como a medianos y grandes productores.

También resaltó la importancia de la investigación y los centros de conocimiento vinculados a las cooperativas, con presencia en distintos puntos del país. Entre ellos mencionó centros ubicados en Yguazú, San Pedro, Guairá y el Chaco Central. A esto se suma el acceso al financiamiento a través de un banco de propiedad cooperativa, presentado como otro componente para acercar herramientas financieras a los productores.

Para Sawatzky, el modelo cooperativo permite combinar producción y desarrollo social bajo una misma estrategia.

Entre los pilares de la experiencia de Fecoprod mencionó la integración a cadenas de valor, la formación de capacidades, el fortalecimiento del asociativismo, la innovación, la competitividad y el arraigo rural.

La propuesta apunta a que el productor no quede únicamente como proveedor de materia prima, sino que pueda participar de procesos de producción, industrialización y comercialización, generando mayor valor dentro de las propias cadenas productivas.

Otro de los desafíos señalados durante la ponencia fue el relevo generacional. Sawatzky advirtió que muchos jóvenes abandonan el campo porque no encuentran allí perspectivas de futuro, especialmente cuando su experiencia está asociada históricamente con la pobreza y la falta de oportunidades.

Frente a esta realidad, planteó la necesidad de generar nuevas generaciones capaces de incorporar tecnología, asumir responsabilidades y participar activamente en el desarrollo de sus comunidades. La apuesta, sostuvo, es que el campo pueda ofrecer no solamente ingresos, sino también dignidad, identidad, autonomía y oportunidades de progreso.

Como síntesis de su exposición, Sawatzky planteó que fortalecer el modelo cooperativo significa fortalecer la capacidad de las propias comunidades para resolver sus necesidades y construir prosperidad.

Los resultados presentados durante el Congreso ProDinamis muestran que la cooperación puede convertirse en una herramienta para combatir la pobreza rural cuando se combina con organización, capacitación, tecnología, acceso a mercados y responsabilidad individual y colectiva.

El mensaje que dejó durante su participación puede resumirse en el principio que utilizó para cerrar su exposición: “Nunca hay que hacer las cosas para las personas que ellos pueden y deben hacer”.

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