La participación de Paraguay en la 56.ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) estuvo marcada por una firme defensa de principios democráticos, valores constitucionales y una crítica abierta a los desequilibrios observados dentro de los espacios de diálogo de la propia organización hemisférica.
Durante su intervención ante los Estados miembros, el vicecanciller Víctor Verdún planteó la necesidad de que la OEA recupere credibilidad, fortalezca su autonomía institucional y avance hacia una agenda capaz de ofrecer soluciones concretas a los desafíos que enfrenta la región. “El Paraguay cree en la OEA, pero creer no es suficiente, hay que actuar”, afirmó el diplomático paraguayo.
Verdún advirtió que la organización atraviesa un momento complejo debido a dificultades financieras y a una creciente erosión de su credibilidad, situación que, según sostuvo, exige tanto medidas inmediatas para garantizar el funcionamiento de sus organismos como reformas profundas que permitan recuperar su protagonismo en el continente.
Uno de los aspectos más destacados de la intervención paraguaya fue la reafirmación de los principios constitucionales que orientan la política exterior del país.
Verdún ratificó el compromiso del Paraguay con el Estado de Derecho, las libertades fundamentales y el derecho internacional, al tiempo de reivindicar expresamente la protección de la vida desde la concepción.
“En esta misma línea, sostenemos con convicción nuestros principios constitucionales, la protección de la vida desde la concepción y la libertad”, manifestó. La declaración se produjo en un contexto en el que diversos grupos de la sociedad civil promovieron durante la Asamblea debates vinculados a derechos reproductivos y agendas de género, temas que generan posiciones divergentes entre los Estados miembros.
Otro de los momentos destacados de la intervención estuvo relacionado con la participación de organizaciones de la sociedad civil en los espacios de diálogo impulsados por la OEA. Si bien reconoció que el nuevo formato implementado durante esta Asamblea resultó positivo y permitió intercambios enriquecedores, Verdún cuestionó la falta de equilibrio observada durante las exposiciones. “Hemos trabajado en esta ocasión con un nuevo formato de interacción cuya dinámica ha resultado muy interesante. Sin embargo, debiéramos garantizar la igualdad y el equilibrio en la participación y en las intervenciones”, expresó.
El vicecanciller fue aún más directo al señalar que algunos sectores parecieron recibir un trato privilegiado dentro de los debates. “Pensé realmente que en este foro de diálogo con la sociedad civil éramos todos iguales, pero evidentemente hubieron algunos que eran más iguales que otros”, afirmó en referencia al trato discriminatorio denunciado por organizaciones de la sociedad civil comprometidas con la defensa de la vida, la familia y las libertades fundamentales.
En el capítulo político, Paraguay expresó un respaldo explícito al gobierno boliviano frente a los intentos de desestabilización que afectan al país andino. “La estabilidad verdadera empieza con la democracia”, sostuvo Verdún antes de ratificar el apoyo paraguayo a las autoridades surgidas de las urnas.
“Paraguay expresa su apoyo al gobierno legítimamente electo de Bolivia frente a los intentos sistemáticos de desestabilización. Nuestro apoyo irrestricto al hermano pueblo de Bolivia”, declaró.
La situación política de Venezuela también ocupó un lugar central en la exposición paraguaya. Verdún instó a Caracas a avanzar hacia una apertura democrática real y sostuvo que tanto la OEA como los Estados miembros deben acompañar activamente ese proceso. “A Venezuela, instamos a iniciar de manera honesta e irreversible un proceso de normalización democrática”, señaló.
El diplomático fue igualmente contundente al referirse a Cuba y Nicaragua, países a los que describió como una asignatura pendiente para el sistema interamericano. “Cuba y Nicaragua siguen siendo heridas abiertas en la conciencia diplomática y en la conciencia democrática”, afirmó.
Según expresó, los regímenes de ambos países continúan negando libertades fundamentales a sus ciudadanos, una realidad frente a la cual, advirtió, la comunidad hemisférica no puede permanecer indiferente. “No podemos normalizar la represión. La neutralidad y el silencio no son opciones”, enfatizó.
A lo largo de su discurso, el vicecanciller insistió en que las diferencias ideológicas entre los países son naturales al igual que en cualquier sistema democrático, pero advirtió que no pueden convertirse en un obstáculo para la acción colectiva. “El reto no es eliminar las diferencias, sino impedir que paralicen nuestra acción”, afirmó.
La intervención paraguaya cerró con un llamado a fortalecer la cooperación regional en materia de seguridad, combatir el crimen organizado y transformar los discursos de solidaridad en acciones concretas para enfrentar crisis como la que atraviesa Haití.
Con una defensa simultánea de la vida, la democracia, las libertades fundamentales y el pluralismo dentro de la propia OEA, Paraguay dejó sentada una de las posiciones políticas más definidas de toda la Asamblea General celebrada en Panamá.




