La crisis política y social de Bolivia se agrava tras cinco semanas de protestas y 28 días de bloqueos de carreteras que mantienen aisladas a La Paz y El Alto, con un saldo de cinco muertos, pérdidas económicas que superan los USD 1.600 millones y 103 puntos de interrupción vial en siete departamentos del país, según datos oficiales y proyecciones del sector privado.
La Cámara Nacional de Industrias (CNI) proyecta que las pérdidas superan los USD 1.600 millones desde que la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación Campesina “Tupac Katari” —ambas afines al expresidente Evo Morales— convocaron a una huelga general indefinida. Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), advirtió a la agencia EFE que a esa cifra se suma el “alto costo intangible que implica perder contratos, clientes y mercados, además de inversiones y turistas”.
El economista Fernando Romero, citado por EFE, calificó el período como potencialmente “uno de los meses más costosos para Bolivia desde la crisis política de 2019”. Romero alertó que “el daño no se limita a la producción perdida; también afecta exportaciones, abastecimiento de combustibles, logística, comercio, recaudación tributaria y generación de divisas”, en una economía que ya acumulaba contracciones de -1,12% y -1,58% en los dos años previos.





