La crisis que sacude al Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil dejó de ser una disputa entre posiciones jurídicas y se transformó en una guerra interna que enfrenta a dos de sus principales protagonistas: Alexandre de Moraes y André Mendonça. El conflicto se agravó después de que Mendonça levantara el secreto de un informe de la Policía Federal que contiene mensajes y registros extraídos del teléfono del exbanquero Daniel Vorcaro, pieza central de la investigación sobre el Banco Master.
La tensión entre ambos ministros llegó a tal nivel que, según una crónica de João Filho publicada por Intercept Brasil, estuvieron cerca de protagonizar un enfrentamiento físico. Otros reportes confirmaron que hubo una discusión particularmente dura entre Moraes y Mendonça, aunque personas próximas a ambos magistrados relativizaron la versión de que la situación hubiera llegado realmente a las vías de hecho.
En el centro de la disputa aparecen los contactos de Moraes con Vorcaro. De acuerdo con los documentos de la Policía Federal difundidos en el marco del caso, el exbanquero mantenía comunicación directa con el ministro y llegó a buscar su intervención frente a autoridades encargadas de las investigaciones que afectaban al Banco Master. Entre los elementos recuperados figura un intercambio producido apenas dos días antes del arresto de Vorcaro, en el que ambos conversaron sobre la posibilidad de una operación policial.
La investigación también puso bajo la lupa los vínculos profesionales entre Vorcaro y el estudio jurídico de Viviane Barci de Moraes, esposa del ministro. Según el informe citado por distintos medios, el estudio mantuvo dos contratos con empresas vinculadas al banquero que, en conjunto, alcanzaron aproximadamente R$ 180 millones. La Policía Federal encontró además indicios que apuntarían a la participación de Alexandre de Moraes en la revisión o edición de documentos relacionados con uno de esos acuerdos. Folha de S.Paulo informó que uno de los contratos investigados tenía un valor de R$ 131 millones.
Los registros recuperados del teléfono de Vorcaro también apuntan a una relación que iba más allá de los asuntos estrictamente judiciales. La investigación sostiene que Moraes y el banquero mantuvieron ocho encuentros entre 2024 y 2025 y que el ministro habría participado en conversaciones relacionadas con la organización de un foro jurídico patrocinado por el Banco Master en Londres, incluida la definición de invitados y de la programación.
Pero Moraes no es el único integrante del Supremo alcanzado por las revelaciones. El nombre de Kassio Nunes Marques aparece en los documentos debido a una consultora dirigida por su hijo, que recibió R$ 6,6 millones del Banco Master entre agosto de 2024 y julio de 2025. En el caso del ministro Luiz Fux, su hijo también aparece relacionado con eventos sociales organizados por Vorcaro, entre ellos una degustación de vinos en Nueva York. Dias Toffoli, por su parte, también quedó bajo cuestionamientos debido a relaciones personales y financieras con personas vinculadas al banquero y a supuestos pagos a una empresa relacionada con su familia.
El problema para el Supremo es que la crisis tampoco deja completamente al margen a André Mendonça, precisamente el ministro que abrió una de las principales puertas de esta investigación. Nuevos mensajes revelaron que Mendonça había mantenido una reunión reservada con Vorcaro en marzo de 2025, en el Instituto Iter, entidad fundada por el propio magistrado. Mendonça confirmó el encuentro y sostuvo que se limitó a escuchar al entonces banquero, quien planteó cuestiones relacionadas con precatorios de interés del Banco Master.
La reunión habría sido facilitada por el abogado Ciro Rocha Soares y por el diputado Cezinha de Madureira. Mensajes extraídos del teléfono de Vorcaro muestran a Ciro enviándole una fotografía junto a Mendonça y posteriormente un audio en el que afirma que estaba “trabajando” para el banquero y que había llevado al ministro a una sastrería. El contenido no demuestra por sí mismo que Mendonça hubiera recibido algún beneficio, pero sí alimentó las dudas sobre el nivel de proximidad entre el magistrado y el entorno de Vorcaro.
Mendonça, sin embargo, pasó de aparecer bajo cuestionamiento a convertirse en el ministro que impulsa el avance de la investigación sobre Moraes. Después de revelar los documentos de la Policía Federal, pidió que los nuevos diálogos entre Vorcaro y Moraes fueran analizados por el pleno del Supremo. La medida profundizó todavía más la fractura interna de la Corte.
La reacción de Moraes fue igualmente contundente. El ministro acusó a Mendonça, dentro del llamado expediente de las noticias falsas, de haber cometido irregularidades relacionadas con la conducción de investigaciones, negociaciones de acuerdos de colaboración y actuaciones que podrían haber terminado orientando una investigación contra el propio magistrado. La Policía Federal, además, informó al Supremo que Mendonça había preguntado a investigadores si existía material relacionado con Moraes en el teléfono de Vorcaro.
El resultado es una situación institucional inédita: ministros del máximo tribunal brasileño aparecen vinculados, en distintos niveles, a un empresario investigado por una gigantesca trama financiera, mientras algunos de ellos participan directa o indirectamente de las decisiones que afectan al caso. Aunque la existencia de contactos, contratos o reuniones no demuestra por sí misma la comisión de delitos, el volumen de relaciones reveladas plantea un problema evidente de independencia, imparcialidad y conflicto de intereses.
La crisis tampoco quedó encerrada dentro del Poder Judicial. Las revelaciones alcanzaron al bolsonarismo y al escenario electoral brasileño. El diputado Nikolas Ferreira también aparece en conversaciones con Vorcaro. En un audio de marzo de 2025, cuya autenticidad fue confirmada por el propio parlamentario, Nikolas llama “Dani” al banquero y le solicita ayuda para destrabar un activo minero relacionado con su exasesor y abogado Thiago Rodrigues de Faria. En la misma conversación se disculpa por haber criticado anteriormente un evento patrocinado por el Banco Master y afirma que, de haber sabido que el banco pertenecía a Vorcaro, habría hablado con él antes de publicar las críticas.
Además, mensajes publicados anteriormente muestran que Vorcaro afirmó haber financiado los vuelos utilizados por Nikolas durante una campaña. El diputado negó haber recibido dinero del banquero y sostuvo que no tenía una relación de proximidad con él.
La dimensión política del escándalo es inevitable. Por un lado, Moraes se convirtió durante los últimos años en una de las principales figuras de la defensa institucional frente a los ataques contra el sistema democrático y en el principal blanco del bolsonarismo. Por el otro, Mendonça fue designado al Supremo por Jair Bolsonaro y mantiene una trayectoria política y jurídica asociada al campo conservador.
Ahora ambos se encuentran enfrentados dentro de la misma Corte y alrededor de un caso que involucra dinero, empresarios, abogados, familiares, políticos, investigadores y relaciones reservadas.
El problema ya no es solamente qué hizo Daniel Vorcaro ni cuál fue el alcance de la crisis del Banco Master. La pregunta que queda instalada es mucho más incómoda: ¿quién puede investigar a los investigadores cuando los propios integrantes del máximo tribunal aparecen mencionados en los documentos del caso?
El Supremo brasileño enfrenta así una de sus mayores crisis de credibilidad. Y mientras Mendonça y Moraes libran una batalla abierta por el control del expediente, las revelaciones sobre los vínculos entre el poder judicial, el poder político y el entorno financiero de Vorcaro siguen ampliándose.





