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Violeta Fornerón: “Los jóvenes tenemos que ocupar los espacios donde se toman las decisiones”

La participación juvenil en la política, la necesidad de generar oportunidades y el desafío de acercar la universidad al Estado fueron algunos de los principales temas abordados por Violeta Fornerón durante una entrevista con Renato Talavera en el podcast Al Grano.

Con 22 años, Fornerón repasó el recorrido que la llevó desde el liderazgo estudiantil hasta su actual función como directora de la Dirección de Juventud y Deportes de la Municipalidad de Asunción. Fue delegada, presidenta de un Centro de Estudiantes, presidenta de la Federación de Estudiantes de la UNA (FEUNA) y posteriormente precandidata a concejal por el Partido Colorado.

La joven dirigente explicó que su ingreso al gremialismo universitario comenzó principalmente por su intención de ayudar a sus compañeros. Con el tiempo, descubrió que desde esos espacios existía una capacidad concreta para incidir sobre las condiciones de vida de otros estudiantes y que ese liderazgo podía proyectarse hacia otros ámbitos. Según relató, su llegada a la política partidaria fue entendida como una evolución natural de ese proceso.

Fornerón también cuestionó la idea de que involucrarse en política implique necesariamente perder o contaminar una trayectoria previa. Recordó que durante su candidatura recibió críticas de personas que consideraban que había perjudicado su carrera gremial al ingresar a la política, una interpretación que rechazó. Para ella, la incorporación de jóvenes a la política resulta necesaria porque las nuevas generaciones pueden cuestionar situaciones que anteriormente fueron naturalizadas.

Al hablar sobre las principales demandas de su generación, resumió el reclamo en una palabra: oportunidades. Formación, empleo, acceso a la educación superior, transporte seguro, becas y posibilidades de especialización forman parte, según explicó, de un mismo desafío: crear las condiciones para que los jóvenes puedan construir mejores proyectos de vida.

La experiencia electoral, además, le permitió ampliar su perspectiva sobre las desigualdades existentes entre los jóvenes. Fornerón relató que durante sus años en el ámbito universitario había llegado a considerar normal que los jóvenes estudiaran una carrera, accedieran a experiencias internacionales o continuaran su formación. Sin embargo, durante la campaña se encontró con jóvenes para quienes llegar a la universidad todavía representa un privilegio. Ese contraste, afirmó, modificó su percepción sobre el acceso a la educación terciaria.

Otro de los puntos centrales de la conversación fue la relación entre las universidades y el Estado. Fornerón sostuvo que existe una distancia entre la producción académica y la toma de decisiones públicas, pese a que numerosas investigaciones y proyectos desarrollados en las instituciones educativas podrían tener impacto directo en la sociedad. Planteó la necesidad de construir un vínculo permanente que permita trasladar ese conocimiento hacia las políticas públicas.

En esa línea, consideró que quienes pasaron por el liderazgo universitario también tienen una responsabilidad posterior: mantener el vínculo con las instituciones académicas y generar mecanismos para que la universidad pueda participar de manera más directa en la discusión y elaboración de políticas.

La dirigente también habló sobre la emigración juvenil y sostuvo que combatir la idea de que la única salida es abandonar el país requiere, por un lado, generar más oportunidades y, por otro, fortalecer la identidad y el orgullo de ser paraguayo. Su planteamiento es que quienes adquieren conocimientos o experiencias en el exterior también puedan regresar y aplicar esas capacidades en Paraguay.

Respecto al liderazgo juvenil, Fornerón señaló que las nuevas generaciones responden de manera diferente a los discursos políticos tradicionales y que existe una mayor identificación cuando el mensaje proviene de alguien de su misma generación. “El joven escucha a otro joven”, resumió durante la entrevista, al explicar la importancia de contar con referentes capaces de hablar en un lenguaje cercano a sus pares.

La conversación también abordó el desafío de encontrar un equilibrio entre pensamiento crítico y posiciones extremas. Fornerón sostuvo que la experiencia de liderazgo y el contacto cotidiano con personas de diferentes corrientes de pensamiento permiten aprender hasta dónde una postura puede contribuir y en qué momento puede terminar perjudicando.

Hacia el final del programa, dejó un mensaje dirigido a los jóvenes que desean involucrarse en la vida pública. Sostuvo que los espacios de decisión deben ser ocupados para poder incidir sobre aquello que se pretende cambiar y alentó a las nuevas generaciones a dar ese paso, aun reconociendo que el camino del liderazgo y la política no es sencillo.

Su conclusión fue una invitación directa a participar: involucrarse, defender las propias convicciones y trabajar por el país, la ciudad y la universidad que cada generación quiere construir.

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