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Innovación y diversificación, los desafíos de Paraguay para una agropecuaria sostenible

Alfred Fast planteó durante el Congreso de Prodinamis que el futuro del sector pasa por integrar agricultura y ganadería, mejorar la eficiencia, incorporar tecnología, agregar valor y diversificar la producción nacional.

La transformación del campo paraguayo no se limita al aumento de la superficie cultivada o de los niveles de producción. Para el Ing. Agr. Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod Ltda.), el siguiente desafío consiste en avanzar hacia sistemas más eficientes, integrados y diversificados.

Durante el primer Congreso de Prodinamis, “Una Patria Nueva”, Fast presentó diferentes herramientas y experiencias que, a su criterio, pueden contribuir a construir un sistema agropecuario sostenible y competitivo.

Integrar agricultura y ganadería

Uno de los modelos destacados durante la exposición fue la integración agrícola-ganadera, como alternativa para aprovechar de manera más eficiente los recursos y mejorar la productividad.

La presentación incluyó un modelo de rotación de 2,5 años de agricultura y 2,5 años de ganadería, combinando diferentes cultivos, pasturas y sistemas de producción. El esquema contempla soja, maíz, cultivos de cobertura y especies forrajeras dentro de una estrategia integrada.

Fast también presentó el concepto de agricultura de conservación, sustentado en cuatro componentes principales: siembra directa, rotación de cultivos, abonos verdes e integración con ganado.

En este modelo, el suelo adquiere un papel central. La exposición planteó el desarrollo de una agricultura orientada al carbono, destacando la importancia de la materia orgánica y del humus para retener agua y fertilizantes y mantener la vida del suelo.

Biotecnología y productividad

La innovación tecnológica también fue presentada como uno de los factores que transformaron la producción paraguaya.

Fast mostró la rápida adopción de cultivos genéticamente modificados en el país. Según los datos incluidos en su presentación, la soja genéticamente modificada superó el 90% del área en la campaña 2006/07, mientras que el algodón alcanzó el 100% en 2015/16 y el maíz se encuentra actualmente en torno al 90-95%.

La presentación estimó además beneficios económicos acumulados de aproximadamente US$ 32.000 millones asociados a los cultivos genéticamente modificados. El beneficio bruto promedio se ubicó en torno a US$ 3.200 millones por campaña, mientras que la estimación presentada señala que desde la adopción de esta tecnología los beneficios alcanzaron aproximadamente US$ 31.981 millones.

De acuerdo con los datos expuestos, el 91% de esos beneficios corresponde a la soja y el 9% al maíz.

Menor uso de fitosanitarios

Otro de los aspectos abordados estuvo relacionado con el impacto de determinadas tecnologías sobre el uso de productos fitosanitarios.

La presentación comparó diferentes sistemas de producción y consignó reducciones en las dosis aplicadas y en los indicadores de impacto ambiental. En el caso de la soja 2020/21, se estimó un ahorro de 10,4 millones de kilogramos de ingrediente activo y 682 millones de unidades de EIQ. Para el maíz, se consignó un ahorro de 4.339 millones de kilogramos de ingrediente activo y 85,3 millones de unidades de EIQ.

Diversificar para crecer

Para Fast, la sostenibilidad futura también requiere ampliar las alternativas productivas.

Entre los ejes estratégicos presentados figuran la innovación, con mejoras en genética y prácticas de manejo; la diversificación, mediante la integración de agricultura, ganadería y fruticultura; la intensificación y eficiencia, para producir más kilogramos por hectárea y por año; y la generación de mayor valor agregado a través de rubros como la producción de cerdos y pollos.

A estos componentes se suman el fortalecimiento de los recursos humanos, la capacitación, la seguridad social, la educación y la comunicación. La presentación también plantea la necesidad de trabajar en la adaptación y no únicamente en la mitigación.

Nuevas alternativas productivas

Como ejemplos concretos de diversificación, Fast presentó experiencias de reforestación combinada con agricultura y ganadería, producción de nuez chuta, caqui, arándanos, bananas y dátiles.

Entre los casos mencionados figura una experiencia de 700 hectáreas de nuez chuta en Volendam, unas 70 hectáreas de caqui en Misiones, producción de arándanos en Caazapá, bananas en San Pedro y 88 hectáreas implantadas de dátiles en el Chaco, de las cuales 24 ya se encuentran en producción.

Frente a este escenario, uno de los mensajes centrales de Fast fue directo: “Hay que diversificar”.

Las personas en el centro

El futuro del sector, sin embargo, no depende exclusivamente de la tecnología o de los indicadores productivos.

En la parte final de su presentación, Fast puso énfasis en la necesidad de mejorar la comunicación entre el sector agropecuario y la población urbana, planteando el desafío de explicar a la sociedad el trabajo que existe detrás de la producción de alimentos.

En ese contexto, destacó el valor de las personas y cerró su exposición poniendo al ser humano en el centro de la visión de desarrollo.

La visión presentada por el presidente de Fecoprod durante el Congreso Prodinamis plantea, en definitiva, que el Paraguay tiene una base productiva sólida, pero que el siguiente salto requiere innovación, integración, eficiencia, diversificación, generación de valor agregado y formación de las personas.

El desafío para el sector agropecuario será aprovechar el potencial existente sin dejar de conservar los recursos naturales, incorporando nuevas tecnologías y desarrollando más cadenas productivas que permitan que el crecimiento del campo se traduzca también en mayores oportunidades para el país.

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