El vicecanciller paraguayo Víctor Verdún protagonizó una de las intervenciones más contundentes durante los debates desarrollados en el marco del 56° Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), al advertir sobre el grave impacto del crimen organizado en América Latina y reclamar una estrategia regional coordinada que deje de lado las diferencias ideológicas.
Incluso antes de ingresar al fondo de su exposición, Verdún manifestó su malestar por la reducción del tiempo asignado para su intervención.
“Sí, creo que nos han sacado un poco de tiempo, pero bueno”, expresó al tomar la palabra ante representantes de gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.
La intervención del diplomático paraguayo se produjo luego de que el representante de México insistiera en centrar el debate sobre la seguridad regional en eventuales violaciones de derechos humanos durante las acciones contra el crimen organizado.
Frente a ese enfoque, Verdún llevó la discusión hacia las consecuencias concretas que la violencia criminal genera sobre millones de ciudadanos en la región.
“Solamente el año pasado hemos tenido 100.000 víctimas de crímenes violentos, el 30% de este número víctimas del crimen organizado”, señaló.
Para el vicecanciller, América Latina suele definirse como una región de paz por la ausencia de guerras entre Estados, pero esa realidad contrasta con los elevados niveles de violencia que sufren sus habitantes.
“Estamos ante un problema endémico que es la falta de seguridad”, sostuvo.
Verdún vinculó además el deterioro de la seguridad con el creciente desencanto ciudadano hacia las instituciones democráticas, especialmente entre los jóvenes.
“No podemos hablar de crecimiento y desarrollo sin seguridad. Sin seguridad no hay inversión y sin inversión no hay crecimiento”, afirmó.
Eliminar la ideología de la lucha contra el crimen
Uno de los ejes centrales de la intervención paraguaya fue la necesidad de despolitizar el combate contra las organizaciones criminales transnacionales.
“Tenemos que eliminar el componente ideológico de la lucha contra el crimen organizado”, expresó.
Según explicó, las redes criminales operan más allá de las fronteras nacionales y afectan por igual a gobiernos de distintas orientaciones políticas, por lo que consideró indispensable construir confianza entre los Estados y fortalecer los mecanismos de cooperación.
“Construir confianza entre los gobiernos, independientemente de las ideologías, porque el crimen organizado transnacional nos afecta a todos”, señaló.
En ese sentido, pidió una mayor coordinación entre organismos de seguridad, servicios de inteligencia, ministerios públicos y sistemas judiciales de toda la región.
Asimismo, reclamó una cooperación judicial más efectiva y la necesidad de contar con jueces y fiscales capaces de enfrentar a las estructuras criminales sin presiones ni temores.
“Necesitamos jueces que dicten sentencias ejemplares. Necesitamos ministerios públicos. Necesitamos fiscales que acusen efectivamente y sin temor”, afirmó.
Reforma penitenciaria y cooperación internacional
Verdún también identificó al sistema penitenciario como uno de los puntos críticos de la lucha contra la delincuencia organizada.
A su juicio, muchas cárceles latinoamericanas han dejado de cumplir funciones de rehabilitación para convertirse en centros de operaciones del crimen.
“Necesitamos una reforma penitenciaria integral, una reforma que permita evitar que nuestras cárceles se conviertan en universidades para los delincuentes”, sostuvo.
Durante su exposición destacó además las herramientas ya existentes dentro de la propia OEA para enfrentar este fenómeno, citando organismos especializados como el Departamento contra la Delincuencia Organizada Transnacional, el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) y la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD).
También valoró los mecanismos de cooperación que se desarrollan con la Unión Europea y otras organizaciones internacionales mediante programas de seguridad y combate al crimen transnacional.
“Los derechos humanos también son para las víctimas”
Sin embargo, el momento más destacado de la intervención llegó en el tramo final de su discurso, cuando Verdún abordó el debate sobre derechos humanos en el contexto de la lucha contra el crimen organizado.
El vicecanciller subrayó que toda estrategia de seguridad debe respetar estrictamente los derechos fundamentales, pero cuestionó que muchas veces el foco se concentre exclusivamente en quienes cometen delitos.
“Todo esto y todas las políticas que podamos implementar de lucha contra la delincuencia organizada, respetando estrictamente los derechos humanos de todas las personas, pero particularmente de las víctimas”, afirmó.
Y remató con una frase que se convirtió en uno de los mensajes más comentados de la jornada:
“No solamente hacer referencia a los derechos humanos de los victimarios y asesinos, sino particularmente los derechos humanos de las víctimas”.
Con esa reflexión, Paraguay cerró una intervención centrada en la necesidad de fortalecer la cooperación regional frente al crimen organizado, colocando la seguridad ciudadana y la protección de las víctimas como elementos centrales del debate hemisférico.





