El caso de la empresa Atome que pretende invertir más de 600 millones de dólares para la construcción de una planta de fertilizantes verdes de hidrógeno en la ciudad de Villeta, es apenas un ejemplo del daño provocado por la estatal Administración Nacional de Electricidad (ANDE) que actúa como juez y parte en el sector eléctrico.
Se había logrado un acuerdo básico con la mencionada empresa con una tarifa fija de 30 dólares por mega vatio hora (MW/H) por un período de quince años. Pero, pronto el Sindicato de trabajadores de la Ande (Sitrande) hizo saber al gobierno que dicha tarifa es un privilegio puesto que no puede ser menor a 44 dólares MW/H.
La realidad es muy diferente. Uno de los mayores problemas en el sector eléctrico del país está en que Sitrande tiene control sobre la ANDE. Se alega, además, que esta empresa estatal es un monopolio natural que no requiere de competencia para elevar su eficiencia, cuestión que por décadas se hizo creer al público y a los medios de comunicación como una verdad irrefutable.
Vernon Smith en el año 2022 logró el Nobel de Economía por sus contribuciones a la economía experimental, demostrando que la apertura del mercado eléctrico es posible. En el caso de la ANDE, su integración vertical está desfasada en la teoría y en la práctica, perjudicando a usuarios e inversionistas.
La ANDE actúa en el sector eléctrico como juez y parte. Aun siendo Paraguay el mayor productor per cápita de energía eléctrica renovable del mundo no ha podido evitar los cortes de luz, es deficitaria en la inversión y tampoco garantiza provisión estable. Los menonitas en el Chaco y Clyfsa en Guairá son más eficientes.
Estamos ante un problema de fondo. La ANDE establece una tarifa “técnica” tomando en cuenta el costo de generación en Itaipú en unidades de potencia, motivo por el cual se descarta toda posibilidad de precios en el mercado de la electricidad. Lo que la tarifa técnica de la ANDE dice 44 dólares MW/H puede ser 35 o 40 dólares, menos y más.
Los precios de la electricidad deben adecuarse a la oferta y la demanda. La tarifa no puede supeditarse a subsidios ni a precios por encima del mercado porque implicaría derroche de recursos y de privilegios. Se requiere de una mirada diferente. El sector eléctrico es incompatible con el monopolio de la ANDE.




