La coincidencia no pasó inadvertida para numerosos observadores. Mientras el papa León XIV desarrollaba actividades oficiales en España, miles de estudiantes catalanes que rendían las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) se encontraron con una de las frases más conocidas de la filosofía moderna: “Dios ha muerto”.
La expresión, asociada al filósofo alemán Friedrich Nietzsche, formó parte del examen de Historia de la Filosofía realizado durante la segunda jornada de las pruebas universitarias en Cataluña. Los alumnos debían analizar la afirmación desde la perspectiva de dos pensadores occidentales, dentro de un temario que también incluyó textos de Platón y Martha C. Nussbaum.
Para diversos sectores críticos con la orientación cultural predominante en Europa occidental, la presencia de este tipo de contenidos constituye una muestra más de un proceso de secularización que desde hace décadas desplaza progresivamente la influencia de la religión cristiana en la educación, la política y la vida pública.
El examen no se limitó a cuestiones filosóficas. En uno de los ejercicios finales se invitó a los estudiantes a reflexionar sobre la posibilidad de establecer límites legales a la acumulación de riqueza o sobre la conveniencia de tener hijos ante la expectativa de que las condiciones de vida futuras puedan resultar más difíciles. Temas que, para algunos analistas, reflejan preocupaciones contemporáneas vinculadas a la organización económica, el medio ambiente y los cambios sociales que atraviesan las sociedades europeas.
La misma jornada incluyó además el examen de Historia de España, donde los alumnos debieron analizar textos de Clara Campoamor y Pilar Primo de Rivera para abordar la visión de la mujer durante la Segunda República y el franquismo. También tuvieron que responder preguntas sobre la Restauración, la Transición, los movimientos sindicales y distintos acontecimientos históricos del siglo XX español.
Quienes observan con preocupación la evolución cultural de Europa sostienen que estos contenidos forman parte de una tendencia más amplia en la que la tradición cristiana pierde protagonismo frente a enfoques centrados en el relativismo, el secularismo y nuevas concepciones sociales. Desde esta perspectiva, consideran significativo que una de las frases más emblemáticas de la crítica filosófica a la religión haya ocupado un lugar destacado en un examen oficial precisamente durante la visita del máximo representante de la Iglesia Católica.





