La exclusión de Taiwán de la Asamblea Mundial de la Salud volvió a generar críticas internacionales luego de que China bloqueara nuevamente la participación oficial de la isla en el principal organismo sanitario global, pese al reconocimiento internacional que ha recibido el sistema de salud taiwanés durante los últimos años.
Mientras en Ginebra se desarrolla la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud, autoridades taiwanesas insistieron en que la salud pública no debería quedar condicionada por disputas políticas ni presiones diplomáticas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Lin Chia-lung, viajó a Suiza junto al ministro de Salud y Bienestar, Chung Liang Shih, para participar en reuniones paralelas y encuentros con delegaciones internacionales, aun sin contar con invitación oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Desde Pekín, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino volvió a rechazar cualquier espacio internacional que permita la presencia taiwanesa, calificando las acciones de la delegación de Taipéi como intentos de “buscar protagonismo”.
Sin embargo, el gobierno taiwanés sostiene que su participación representa una necesidad sanitaria global y no una provocación política.
Las autoridades de la isla remarcan que Taiwán desarrolló uno de los sistemas de salud digital más eficientes y modernos del mundo, además de haber demostrado capacidad de respuesta y transparencia durante la pandemia del COVID-19.
Desde Taipéi recuerdan además que Taiwán fue uno de los primeros territorios en advertir sobre la propagación del coronavirus, mientras China era señalada internacionalmente por ocultar información y restringir alertas médicas en las etapas iniciales de la emergencia sanitaria.
A pesar de ello, Taiwán acumula ya una década consecutiva sin poder participar plenamente en la Asamblea Mundial de la Salud debido a las objeciones diplomáticas de Pekín.
El ministro Chung Liang Shih defendió públicamente la necesidad de integrar a Taiwán dentro del sistema sanitario internacional y afirmó que excluir a la isla debilita la capacidad global de respuesta frente a futuras pandemias.
“Las enfermedades no conocen fronteras”, expresó el funcionario, quien además subrayó que ninguna resolución de Naciones Unidas establece explícitamente que Taiwán deba quedar fuera de la OMS.
El gobierno taiwanés sostiene que tanto la Resolución 2758 de la ONU como la Resolución 25.1 de la Asamblea Mundial de la Salud son utilizadas políticamente por China para aislar internacionalmente a la isla, pese a que los textos no mencionan ni prohíben formalmente su participación en organismos sanitarios.
Para Taiwán, el debate actual refleja una contradicción dentro del sistema internacional: mientras el mundo habla de cooperación global en salud, millones de personas continúan excluidas de espacios de coordinación sanitaria por razones geopolíticas.
La administración taiwanesa insiste en que permitir su incorporación fortalecería la resiliencia sanitaria mundial, aportando experiencia, innovación tecnológica y cooperación médica en un momento donde la prevención y la respuesta rápida siguen siendo prioridades globales.





