La siembra de soja 2026/2027 avanza cerca del 60% en varias zonas del país, mientras las exportaciones del grano alcanzaron 7,4 millones de toneladas hasta agosto. El sector forestal también proyecta nuevas oportunidades de inversión y el agro apunta a una mayor incorporación de tecnología y valor agregado.
El sector productivo paraguayo atraviesa una etapa de fuerte movimiento, marcada por el avance de la nueva campaña de soja, el crecimiento de las exportaciones y la búsqueda de mayores niveles de productividad e industrialización. Los principales indicadores difundidos por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), en su boletín del 18 de septiembre, muestran un escenario de oportunidades, aunque también con desafíos vinculados al clima, la eficiencia y la inversión.
Uno de los principales datos corresponde a la siembra de soja de la campaña 2026/2027, que ya registra avances cercanos al 60% en distintas regiones productivas. En Itapúa, el progreso llega aproximadamente al 65%, mientras que en Caaguazú y Alto Paraná se ubica alrededor del 60%.
Las condiciones de humedad y las ventanas de buen tiempo permitieron acelerar las labores agrícolas. En Itapúa, productores señalaron que las lluvias registradas durante agosto y septiembre facilitaron el ingreso de las maquinarias y posibilitaron adelantar la implantación respecto de campañas anteriores.
Sin embargo, el clima seguirá siendo un factor determinante. Los productores observan con atención las condiciones previstas para los últimos meses del año, particularmente ante la posibilidad de mayores precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño, que podrían generar dificultades durante la cosecha y para las tareas de acopio.
La soja sostiene el ingreso de divisas
El buen ritmo de la nueva campaña se suma a los resultados obtenidos por el complejo sojero durante 2026. Paraguay exportó 7,4 millones de toneladas de soja en grano hasta agosto, unas dos millones de toneladas más que en el mismo periodo de 2025.
En términos económicos, estas exportaciones generaron USD 2.886 millones, frente a los USD 1.978 millones registrados entre enero y agosto del año pasado, lo que representa un incremento de USD 907 millones.

También aumentaron los envíos de derivados. Entre enero y agosto se exportaron 449.142 toneladas de aceite de soja y 1.617.365 toneladas de pellets, superando los volúmenes registrados durante el mismo periodo de 2025.
En conjunto, el complejo de la soja —grano y derivados— generó USD 3.877 millones en divisas durante los primeros ocho meses del año, equivalentes al 40% del total generado por las exportaciones paraguayas.
Argentina continúa como el principal destino de la soja paraguaya en grano, concentrando el 86% de los envíos, seguida por Brasil con el 10%. El resto corresponde a mercados como Rusia, Arabia Saudita, Vietnam, Estados Unidos, Uruguay, Chile y Corea del Sur.
El desafío: producir más y generar mayor valor
Más allá del volumen producido, el sector agropecuario enfrenta ahora el desafío de obtener un mayor rendimiento por cada hectárea trabajada. Un análisis de MFC Consulting citado por Forbes Paraguay estima que hasta el 30% del potencial productivo del campo nacional todavía no estaría siendo aprovechado.
La propuesta apunta a una mayor estandarización de procesos, incorporación tecnológica y capacitación técnica. Drones, maquinaria de precisión y herramientas digitales pueden contribuir a mejorar la productividad, aunque su incorporación requiere evaluar el costo-beneficio y contar con operadores capacitados.
El sector arrocero también se prepara para una nueva campaña, con el objetivo de aprovechar la ventana óptima de siembra. Aunque el ritmo de implantación se encuentra por debajo del registrado en años anteriores, los productores mantienen sus expectativas y buscan acelerar las labores durante las próximas semanas.
Paraguay proyecta una nueva etapa para el sector forestal
Otro de los ejes destacados en el boletín es la presentación de los principales lineamientos de la primera Política Forestal Nacional, durante la Expo Madera 2026.
La iniciativa, impulsada por el Instituto Forestal Nacional (Infona), plantea una estrategia basada en información, sostenibilidad, innovación, tecnología, conservación e inversión. El proceso incluyó la participación de actores públicos y privados de diferentes departamentos del país.
Entre las prioridades figuran el fortalecimiento del monitoreo de la cobertura forestal, incendios y plagas, además de la promoción de estándares de calidad y certificaciones internacionales. También se plantea una expansión planificada de las plantaciones forestales y el fortalecimiento de toda la cadena productiva.
Desde el Infona se remarcó, además, que el sector privado tendrá un papel central en la inversión, la industrialización y la generación de valor agregado, mientras que el Estado deberá crear condiciones adecuadas mediante reglas claras, oportunidades de inversión y líneas de crédito acordes a los ciclos de la actividad forestal.
Tecnología e industria ganan espacio
La transformación del agro también se refleja en la innovación tecnológica. Durante la Semana de la Agricultura Digital 2026 del IICA, especialistas analizaron herramientas vinculadas a inteligencia artificial y otras tecnologías aplicadas al sector. El encuentro reunió a cerca de 200 participantes de más de 25 países y puso énfasis en la necesidad de adaptar las soluciones tecnológicas a las condiciones de cada territorio y acompañar técnicamente a los productores.
Mientras tanto, la agroindustria paraguaya acumula más de USD 1.000 millones en inversiones durante las últimas dos décadas. Según datos de Cappro, la capacidad instalada de procesamiento pasó de 1,5 millones de toneladas anuales en 2006 a 4,8 millones en 2026.
Durante los primeros siete meses de este año, las plantas procesaron 2,27 millones de toneladas de oleaginosas, 12% más que en igual periodo de 2025.
Maíces nativos y producción con identidad
El boletín también destaca el trabajo de investigadores paraguayos que presentaron en Brasil un estudio sobre seis variedades de maíces nativos del país. Entre los materiales analizados se encuentran Avati Morotĩ, Avati Tĩ, Tupi Morotĩ-Locro, Pichinga o Pipoca, Tupi Pytã y Avati Sape.
Los resultados identificaron diferencias de productividad entre los materiales, con Tupi Morotĩ-Locro alcanzando 4.476 kg/ha y Tupi Pytã 3.743 kg/ha. Los investigadores consideran que estas variedades constituyen una fuente importante de diversidad genética para el desarrollo de nuevos materiales, además de conservar características tradicionales.
En conjunto, los datos de esta semana muestran a un sector productivo que no solo busca aumentar el volumen de producción, sino también mejorar el rendimiento, incorporar tecnología, industrializar más y generar mayor valor agregado dentro del país. La evolución del clima, la capacidad de inversión y la adopción de nuevas herramientas serán factores determinantes para consolidar ese proceso.





