El abogado y comunicador Richard Fernández analizó el escenario de la opinión pública en redes sociales durante una nueva edición del podcast Al Grano, conducido por Renato Talavera. Durante la conversación, abordó la importancia de la formación intelectual, el peso de la estética y el marketing, la pérdida de atención de las audiencias y la necesidad de que los comunicadores asuman posiciones fundamentadas.
Fernández sostuvo que quienes participan en la formación de opinión tienen la responsabilidad de construir sus argumentos a partir de la preparación, la lectura y el conocimiento. En ese sentido, cuestionó la emisión de juicios improvisados o sin sustento y señaló que la capacitación permanente debe ser una condición fundamental para quienes intervienen en el debate público.
Durante el análisis, también observó que los referentes de sectores de izquierda suelen presentar discursos más estructurados y una preparación más sistemática para instalar sus ideas. A partir de esa lectura, planteó la necesidad de fortalecer la formación intelectual de quienes buscan disputar espacios de opinión desde otras perspectivas.
La estética como herramienta de comunicación
Otro de los ejes de la conversación fue el papel del marketing y la imagen en la construcción de discursos. Fernández consideró que el progresismo logró presentar su narrativa como una propuesta atractiva y “cool” dentro de los medios y de la sociedad.
En ese contexto, coincidió con la idea de que “todo es estética” y remarcó que una postura, además de contar con argumentos, necesita una presentación visual y comunicacional capaz de captar la atención del público.
El periodista vinculó este desafío con la reducción de los tiempos de atención en las redes sociales. Según explicó, la retención inicial de una persona puede limitarse a unos pocos segundos, lo que obliga a los comunicadores a transmitir ideas complejas en formatos breves.
En ese escenario, desarrollar un mensaje fundamentado dentro de un reel de entre 60 y 90 segundos constituye, a su criterio, una tarea especialmente exigente. No obstante, aclaró que la ciudadanía también tiene derecho al entretenimiento y al ocio, por lo que la comunicación debe encontrar un equilibrio entre información, reflexión y contenidos atractivos.
La disputa por los “pequeños barrios”
Fernández también destacó que la batalla comunicacional ya no se desarrolla exclusivamente en los grandes medios de comunicación. A su entender, las redes sociales permiten que la opinión pública se construya en pequeños espacios o nichos, a los que definió como “pequeños barrios”.
En estos ámbitos, profesionales y creadores de contenido pueden desarrollar comunidades en torno a temas específicos como deportes, motor, política u otras áreas de interés. Para el comunicador, cada uno de esos espacios representa una oportunidad para promover el razonamiento y acercar ideas a públicos determinados.
La estrategia, según su planteamiento, consiste en aprovechar la confianza y la cercanía que se generan dentro de esos nichos para introducir argumentos y estimular una mirada crítica sobre la realidad.
La importancia de asumir una postura
En otro momento del podcast, Fernández se refirió a la relación entre la ética personal, las líneas editoriales y el trabajo de los medios. En ese punto, defendió la importancia de que los profesionales de la comunicación tengan el valor de fijar una posición propia.
Afirmó que el comunicador que evita definir un criterio corre el riesgo de quedar reducido al papel de un simple “relator de noticias”, sin aportar análisis ni interpretación a los hechos que presenta.
Como mensaje final, hizo un llamado a la rebeldía intelectual y a la defensa de las convicciones, siempre desde la preparación y el sustento ético. También advirtió que, si los comunicadores capacitados no ocupan los espacios de opinión, esos lugares serán asumidos por otras personas.
La conversación en Al Grano puso de relieve los desafíos que enfrentan actualmente quienes buscan incidir en el debate público, en un escenario marcado por la competencia por la atención, la influencia de la estética y la expansión de comunidades digitales cada vez más segmentadas.





