Ecuador y Estados Unidos reforzaron su cooperación en materia de seguridad con la realización de patrullajes marítimos conjuntos frente a las costas de la provincia de Esmeraldas, una de las zonas más afectadas por la expansión del narcotráfico y considerada un corredor estratégico para el envío de drogas hacia mercados internacionales.
Las operaciones fueron ejecutadas por unidades de la Armada del Ecuador en coordinación con efectivos estadounidenses, en el marco de una estrategia destinada a fortalecer el control de las rutas marítimas utilizadas por organizaciones criminales transnacionales.
Las maniobras estuvieron supervisadas por el comandante del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis L. Donovan, y el comandante general de la Armada ecuatoriana, vicealmirante Pablo Pazmiño, quienes además desarrollaron una agenda de inspecciones y actividades de entrenamiento orientadas a mejorar la capacidad operativa de ambas fuerzas.
La presencia de las máximas autoridades militares de ambos países refleja el fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de defensa y combate al crimen organizado, especialmente en la frontera norte y en las áreas marítimas donde operan redes dedicadas al tráfico de drogas.
De acuerdo con el Comando Sur, estas acciones forman parte de la Coalición de las Américas Contra los Cárteles, una iniciativa promovida por Estados Unidos para coordinar esfuerzos con diversos países de la región frente al crecimiento de las organizaciones criminales que operan a escala transnacional.
En el caso de Ecuador, la prioridad consiste en incrementar la vigilancia sobre los corredores marítimos del océano Pacífico, utilizados con frecuencia para el transporte de cargamentos de cocaína y otras actividades ilícitas que alimentan las finanzas de los grupos delictivos.
Las operaciones conjuntas buscan fortalecer el intercambio de información, mejorar la capacidad de respuesta de las fuerzas navales y aumentar la presencia en zonas consideradas de alto riesgo, en un contexto en el que Ecuador enfrenta uno de los mayores desafíos de seguridad de las últimas décadas debido al avance del crimen organizado y su vinculación con las redes internacionales de narcotráfico.





