El crecimiento sostenido del consumo eléctrico coloca a Paraguay frente a un escenario que preocupa a los especialistas. Un informe elaborado por el Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico (IPPSE) advierte que, si no se incorporan nuevas fuentes de generación en los próximos años, el país podría enfrentar un déficit de energía y potencia desde el inicio de la próxima década.
De acuerdo con el Informe Técnico N.º 1/26, la demanda de electricidad crece a un ritmo superior al previsto. Las proyecciones indican que en 2028 el sistema ingresará en una etapa de «alerta naranja» en materia de potencia, mientras que para 2030 se alcanzaría una «alerta roja», al utilizarse la totalidad de la capacidad disponible de las actuales centrales hidroeléctricas.
La situación también se reflejará en el consumo anual de energía. Según el documento, el límite de planificación se alcanzaría en 2029, y un año después el país agotaría la disponibilidad máxima de generación, lo que obligaría a adoptar medidas para garantizar el suministro eléctrico.
Los técnicos advierten que, de mantenerse la tendencia actual, desde 2031 comenzarían a registrarse déficits progresivos, poniendo en riesgo la seguridad energética nacional.
El informe sostiene que el tiempo para actuar es cada vez menor y plantea la necesidad de acelerar inversiones en nueva infraestructura de generación. Entre las alternativas de implementación más rápida, el IPPSE señala a la energía solar fotovoltaica con sistemas de almacenamiento mediante baterías, debido a que este tipo de proyectos puede entrar en operación en aproximadamente tres años.
La preocupación también fue compartida por el ex presidente de la ANDE, Pedro Ferreira, quien recientemente advirtió que Paraguay se encuentra «contra reloj» para evitar un eventual «invierno energético». Según explicó, las centrales de Itaipú, Yacyretá y Acaray están próximas a alcanzar su capacidad máxima de generación, lo que obligaría al país a importar energía en momentos de alta demanda, a costos considerablemente superiores a los actuales.
Los especialistas estiman que serán necesarias inversiones cercanas a USD 1.000 millones para ampliar la capacidad de generación y evitar que el crecimiento del consumo termine comprometiendo el abastecimiento eléctrico en los próximos años.





