La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) busca ampliar su papel dentro del sistema financiero paraguayo, pasando de una función centrada en la provisión de recursos a una estrategia que incorpore nuevas herramientas para acompañar el crecimiento y la competitividad de las empresas.
Durante la 2.ª Convención Bancaria, la presidenta de la institución, Stella Guillén, sostuvo que el éxito de la AFD no debe medirse únicamente por el tamaño de su cartera o por indicadores financieros, sino por su capacidad para contribuir al fortalecimiento del sistema financiero nacional.
En ese marco, Guillén presentó tres instrumentos que la institución utiliza para ampliar el acceso al financiamiento y acompañar nuevos segmentos de la economía.
El primero corresponde a las líneas de crédito, mediante las cuales la AFD actualmente financia proyectos vinculados al sector forestal, inversiones verdes, eficiencia energética, economía circular y electromovilidad. La institución también amplió su participación en el sector agropecuario, en conjunto con instituciones financieras internacionales, además de respaldar proyectos de infraestructura.
“Crecimos muchísimo en líneas de crédito, pero no somos solamente proveedores de fondos. Somos un aliado cercano del sistema financiero, que escucha y que innova con un kit de herramientas, para poder ser más competitivos”, afirmó Guillén.
Otro de los instrumentos destacados fue el Fondo de Garantía para las mipymes, pensado especialmente para empresas que necesitan respaldo adicional para acceder a financiamiento y desarrollar sus proyectos.
Actualmente, la AFD administra cuatro fondos destinados a educación, vivienda, mipymes y mujeres, mientras analiza incorporar próximamente un mecanismo específico para el sector industrial.
La presidenta informó que hasta el momento fueron emitidas 69.000 garantías, que permitieron respaldar aproximadamente US$ 1.700 millones en créditos. La institución estudia ahora la creación de un nuevo fondo orientado a las industrias, considerando las características particulares de sus ciclos productivos y las garantías que requieren.
La tercera herramienta presentada por Guillén fue el fideicomiso, que calificó como una de las alternativas menos conocidas, pero con un importante potencial para el desarrollo de negocios.
La AFD administró hasta ahora más de US$ 1.200 millones en negocios fiduciarios, con una experiencia concentrada principalmente en proyectos del sector público. La próxima etapa, según explicó Guillén, apunta a trasladar parte de ese conocimiento hacia el sector privado.
La institución ya cuenta con experiencia en fondos fiduciarios inmobiliarios y trabaja en nuevas estructuras para el sector industrial y para proyectos relacionados con la reforma del transporte.
“Hemos demostrado que somos una opción solvente y confiable para el sector privado”, señaló la titular de la AFD.
La estrategia apunta, en definitiva, a ampliar las alternativas disponibles para las empresas y al mismo tiempo fortalecer la capacidad del sistema financiero para acompañar inversiones en sectores emergentes y estratégicos.
“Si hablamos de competitividad, estamos seguros de que se construye innovando juntos”, concluyó Guillén, al plantear una mayor articulación entre la AFD, las entidades financieras y el sector privado.





