La guerra en Ucrania, un conflicto bélico en plena Europa se inició a finales del invierno de febrero de 2022. Antes del conflicto, cuando Donald Trump estaba en lo que fue su primera presidencia, le había señalado desde entonces que Zelenski debía “arreglar sus problemas con Putin”, además estaba negado a que Ucrania formara parte de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), dado que Rusia lo considera una amenaza a su seguridad.
No obstante, una vez que Trump abandonó la Casa Blanca el 2021, el gobierno del demócrata Joe Biden desarrolló una línea confrontacional con el Kremlin, lo que permitió que tontamente Zelenski avanzara con su vieja idea de procurar la membresía plena de Ucrania a la OTAN. Meses más tarde, vimos la fotografía que marcó el inicio de todo el conflicto, el encuentro del presidente Volodimir Zelenski y el secretario ejecutivo de la OTAN Jens Stoltenberg el 16 de diciembre de 2021 en Bruselas, Bélgica.
Apenas al día siguiente, la reacción del gobierno de Putin tuvo lugar generando una enorme tensión entre Moscú y Kiev como con Bruselas. En crudo, la Cancillería de Rusia lanzó una dura lista de exigencias “inapelables” como “garantías de seguridad”, la más significativa de todas fue el rechazo enfático a que Ucrania integre la alianza militar occidental.
Ya todos sabemos la historia que siguió, Zelenski envalentonado con los demócratas de EEUU y sus socios de la Unión Europea (UE) avanzó con el proyecto, pese a la negativa de Moscú, llevando a los países a una guerra que hasta hoy se mantiene.
Han transcurrido 4 años, el conflicto luce lejos de resolverse, con una afectación importante de materia energética para Europa, traducido en mayor costo de vida para los europeos que también afecta a las américas, así como también una conflictividad diplomática entre Rusia y casi toda Europa.
Pero tras el retorno del republicano Donald Trump a la Casa Blanca, el respaldo estadounidense a Kiev simplemente se tornó débil, un giro importante fue la exigencia de Washington de una compensación, inicialmente de 300 mil millones de US$, que tras negociaciones bajó a 100 mil millones de US$, además de derechos y ganancias sobre de la explotación de minerales críticos (las llamadas tierras raras), luego la suspensión de ayuda militar a Ucrania tras el rifirrafe en el salón Oval de la Casa Blanca en marzo de 2025, que luego se reanudó.
Ahora, la última acción del gobierno del presidente Donald Trump, evidentemente bastante agotado con Zelenski tras su negativa a aceptar las tentativas de acuerdos de paz con Rusia bajo la mediación de Washington, ha sido la reciente declaración del presidente Donald Trump, quien dijo: “es hora que Ucrania tenga un nuevo presidente”, según reseñó France24. Como era de esperar, el mandatario ucraniano salió al paso respondiendo que “son los ucranianos quienes deben elegir a su presidente”, publicó el medio francés RFI.
En fin, no es la primera vez que el presidente Trump hace visible sus discrepancias con su homólogo ucraniano, no obstante, es notable el agotamiento de la Casa Blanca a la negativa de Zelenski de suscribir un acuerdo con Rusia que permita definitivamente poner fin a la guerra, pues, Trump considera a Zelenski como un hombre que desea mantener el conflicto, pero la razón verdadera es la desesperación del presidente Trump por sofocar una de los dos incendios (Europa y Medio Oriente), los cuales, han disparado el precio de los combustibles a escala mundial, sobre todo en EEUU y se ha convertido la causa principal de la inflación estadounidense y el desplome de la popularidad del Trump cuando restan semanas para las elecciones legislativas. Amanecerá y veremos.





