La economía paraguaya mantiene un ritmo de crecimiento positivo y cerró los primeros siete meses de 2026 con una expansión acumulada de 5,6%, de acuerdo con el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAEP). Solo en julio, la actividad económica registró un incremento interanual de 5,5%, con una participación destacada de los sectores productivos, tanto del ámbito agropecuario como industrial y de otros segmentos vinculados a la generación de bienes.
El sector primario aparece entre los principales impulsores del resultado, con un crecimiento interanual de 7,0% en julio y una expansión acumulada de 9,5% al cierre del séptimo mes. El comportamiento estuvo principalmente asociado a las perspectivas de una mayor producción de soja, caña de azúcar, mandioca, poroto, girasol y tabaco, de acuerdo con las últimas actualizaciones de la campaña agrícola 2025/2026 proporcionadas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Este desempeño, sin embargo, estuvo parcialmente moderado por menores niveles de producción previstos para cultivos como maíz, algodón, sésamo y yerba mate.
La actividad ganadera también contribuyó al resultado positivo del sector primario. Durante julio se observó un crecimiento interanual favorecido por un mayor faenamiento de porcinos y aves, además del incremento en la producción de leche cruda y huevos. En contrapartida, el menor faenamiento de ganado bovino limitó parcialmente el crecimiento del segmento.
El desempeño de la economía también estuvo acompañado por el sector secundario, que registró un aumento interanual de 6,7% en julio y acumuló una expansión de 5,0% al cierre del séptimo mes. Dentro de este resultado incidieron favorablemente las actividades relacionadas con la generación y distribución de energía eléctrica, así como el suministro de agua y el saneamiento ambiental. El comportamiento fue atenuado por una caída de la construcción, vinculada a un menor porcentaje de ejecución de obras públicas y privadas.
La industria manufacturera, otro componente fundamental del aparato productivo, mantuvo igualmente una trayectoria positiva. En julio presentó un crecimiento interanual de 5,8% y acumuló una expansión de 3,5% en lo que va del año. El resultado estuvo impulsado por una mayor producción de aceites, azúcar, productos de molinería y panadería, productos químico-farmacéuticos, minerales no metálicos y metales comunes.
No obstante, el desempeño industrial no fue homogéneo. Se registraron retrocesos en los niveles de producción de carnes, lácteos, bebidas y tabacos, además de textiles, cueros y calzados, maderas, papel, productos metálicos, maquinarias y equipos. La diferencia entre los distintos rubros muestra que, si bien la industria conserva una tendencia expansiva, algunos segmentos todavía enfrentan un escenario menos favorable.
Los servicios también acompañaron la expansión general de la economía, con un crecimiento interanual de 4,5% en julio y una expansión acumulada de 5,0% al cierre del séptimo mes. Entre las actividades que contribuyeron positivamente se encuentran el comercio, la intermediación financiera, los servicios inmobiliarios, restaurantes y hoteles, transporte e información, entre otros. En sentido contrario, se observaron disminuciones en los servicios gubernamentales, las telecomunicaciones y los servicios a las empresas.
El dato cobra especial relevancia al observar el comportamiento de la economía sin considerar la agricultura ni las binacionales. Bajo esa medición, la actividad registró un crecimiento interanual de 4,3% en julio y acumuló una expansión de 4,9% hasta el cierre del séptimo mes de 2026. Aunque el resultado continúa siendo positivo, la diferencia evidencia el peso que mantienen las actividades productivas, particularmente el sector agropecuario, dentro del desempeño general de la economía paraguaya.
Los números muestran así una economía que mantiene una expansión amplia, con aportes provenientes de la producción agropecuaria, la industria, la energía, el comercio y los servicios. En este escenario, el sector productivo vuelve a ocupar un lugar central en el crecimiento, no solo por el desempeño de la agricultura y la ganadería, sino también por la capacidad de la industria manufacturera y otras actividades vinculadas a la producción de bienes para sostener el movimiento económico durante el año.





