Algunos muertos valen más que otros, o al menos eso tenemos que creer por la insistencia a politizar la muerte de las mujeres en manos de sus parejas ¿Por qué no se visibiliza la cantidad de hombres muertos por otros hombres? ¿Por qué no existen estadísticas y seguimientos de casos de niños asesinados a manos de mujeres? ¿Esas muertes no valen lo mismo que la muerte de una mujer a manos de su pareja o ex pareja? Lo real es que hay muertes que son rentables políticamente hablando, y otras que no; y para el feminismo las mujeres asesinadas representan la posibilidad de aumentar el poder político de ciertas políticas feministas. Que no te engañen: no les importan las mujeres, les importa generar leyes que posteriormente, mujeres que se dedican a la política, puedan blandir contra sus adversarios hombres, para así reducir su capacidad de competencia en la lucha por el poder. Este podría ser el caso de cierta senadora feminista y su insistencia a politizar ciertas muertes de mujeres, ¡no todas, eh!
Las únicas personas del mundo que se levantan todos los días y rezan a sus dioses porque aparezca alguna mujer muerta a manos de su pareja varón, son las feministas, y esto es así porque su causa rastrera no avanza sin la desafortunada muerte de sus congéneres. Si a las políticas feministas verdaderamente les importaran las muertes de mujeres, en este buen país no moriría ni una sola mujer de cáncer de cuello uterino por falta de máquinas de diagnóstico precoz y de radioterapia en los hospitales públicos; sin embargo, la verdad sea dicha: cada día mueren dos a tres mujeres por cáncer en Paraguay ¿Dónde están las marchas feministas para llorar a esas muertas? La calle está vacía y silenciosa ¿Por qué cierta senadora feminista no convoca una rueda de prensa para expresar su indignación por las mujeres muertas por cáncer en Paraguay? La realidad es que no son muertas que las feministas puedan rentabilizar para aumentar su poder político; luego, serán muertas que no importan y se ignoren. Esa es la lógica predadora del feminismo.
En Paraguay mueren dos a tres mujeres por día por cáncer de cuello uterino, lo cual acerca la cifra a mil mujeres por año ¿Dónde está la senadora feminista para exigir políticas públicas por esas muertes? O ¿acaso esas muertes no son rentables políticamente? En Paraguay se suicida una mujer cada cinco días. En el 2020 se suicidaron 128 mujeres y en el 2022, se suicidaron 140 mujeres; en el 2023, fueron 163 las mujeres que decidieron acabar con su vida ¿Acaso han visto que cierta senadora se preocupe por aquellas muertas, o estas son muertas de segunda categoría? El 30% de las muertes prematuras de mujeres en nuestro país son causadas por enfermedades cardiovasculares ¿Vieron a alguna senadora feminista pidiendo aumentar el presupuesto para los tratamientos de mujeres con diagnóstico de enfermedades cardiacas? No, esas mujeres muertas, que abandonan esta vida prematuramente, no importan, políticamente hablando. Así piensa el feminismo.
En promedio son asesinadas por sus parejas entre veinticinco a treinta y siete mujeres al año y mueren mil mujeres por cáncer de cuello uterino. Hablemos como adultos que deben tomar decisiones difíciles ¿Cuáles muertas importan más? ¿Y las ciento sesenta mujeres que se suicidan por año no cuentan? ¿Hacia dónde deberíamos dirigir nuestros escasos recursos estatales para elaborar y poner en vigor políticas públicas que disminuyan la mayor cantidad de muertes prematuras de mujeres? ¿Si usted fuera el administrador de gastos del Estado y tuviera que elegir dónde destinar recursos, decidiría salvar anualmente a mil mujeres o a veinticinco? Recuerde que los recursos que se utilizan en A, ya no están disponibles para usar en B ¿Y con respecto a los medios de comunicación? ¿Por qué los medios de comunicación enfatizan treinta y siete muertas al año y no se hacen eco de las mil muertas anuales por la indiferencia sanitaria estatal? ¿Qué es lo que vende más para un medio de televisión? ¿El morbo de una historia sentimental tortuosa, que termina en un atroz asesinato y que aumenta el rating, y, por lo tanto, aumentan las pautas con los anunciantes? Y, por último, ¿Dónde está la problemática real según los números? Vamos a guiarnos por los números, ¿verdad? ¿O esta discusión está siendo orientada por los sentimientos, más que por los datos objetivos de la realidad? ¿Hemos abandonado la racionalidad para abrazar una ideología que privilegia solo las muertes que le convienen? ¡Qué vergüenza que estemos, como sociedad, estableciendo una escala que clasifique a los muertos en clase A, clase B y clase C!
Ninguna mujer debe morir asesinada y hay que seguir trabajando por ese objetivo; pero seamos serios y consecuentes a la hora de pensar en dónde vamos a destinar ingentes cantidades de recursos económicos (y mediáticos) para salvar a las mujeres de la muerte, porque todas las muertas importan (¿no?), aunque los medios de comunicación se escandalicen exclusivamente por los feminicidios (porque aumenta su rating) y algunas políticas feministas solamente lloren las muertes que les convienen, para aumentar su poder político ¡Que no te engañen!





