Durante una nueva edición del podcast “Al Grano”, conducido por Renato Talavera, Omar Castorino Montanaro reflexionó sobre Paraguay, el crecimiento del país, la familia y el desafío de formar a las nuevas generaciones con principios y valores.
Castorino destacó las fortalezas del Paraguay y sostuvo que el país atraviesa un proceso de crecimiento respaldado por sectores como la agricultura, la ganadería y la industria. Sin embargo, señaló que, por encima de los indicadores económicos, existe un factor que considera fundamental: la calidad de su gente.
“Paraguay es un país extraordinario que sostiene una economía que crece. Tenemos agricultura, ganadería, industria, etc., pero por encima de eso tenemos gente honesta y trabajadora”, sostuvo durante la conversación.
El empresario también vinculó esa visión del país con la fe. “Somos un país bendecido porque confiamos en Dios”, expresó, planteando que la dimensión espiritual también forma parte de la identidad de la sociedad paraguaya.
Uno de los principales ejes de su reflexión estuvo relacionado con los jóvenes y la formación que reciben dentro de sus hogares.
Castorino sostuvo que existe una necesidad urgente de dar identidad a las nuevas generaciones, especialmente frente a un contexto en el que, según señaló, muchos jóvenes están creciendo sin una referencia clara sobre quiénes son, cuáles son sus valores y qué principios deben orientar sus decisiones.
En ese sentido, apuntó directamente al rol de los padres.
“Hay que darle identidad a los jóvenes. Están creciendo sin identidad y eso es tarea de papá y mamá”, afirmó.
Para Castorino, la construcción de esa identidad comienza en la familia y requiere una participación activa de los padres, particularmente durante las primeras etapas de formación de los hijos.
Durante el podcast también cuestionó lo que considera una creciente priorización de los intereses individuales dentro de los hogares.
Según su planteamiento, el egoísmo de los padres puede terminar debilitando los vínculos familiares, cuando las responsabilidades de crianza y formación son desplazadas por las necesidades o intereses personales de los adultos.
“El egoísmo de papá y mamá destruye a la familia”, afirmó.
Su reflexión pone el foco en la responsabilidad que tienen los padres no solamente en la provisión material, sino también en la formación emocional, moral y espiritual de sus hijos.
Castorino planteó además que los niños necesitan recibir desde temprana edad una formación basada en principios bíblicos.
Según explicó, el objetivo es que los hijos puedan comprender conceptos como el respeto, la responsabilidad y la autoridad, partiendo de una concepción de Dios como proveedor y soberano.
“Es fundamental darle a los niños una identidad correcta según los principios bíblicos para que ellos entiendan que Dios es el proveedor y soberano y desde ahí crecer con respeto”, sostuvo.
Más allá de la dimensión religiosa de sus declaraciones, el planteamiento central de Castorino apunta al papel de la familia como primer espacio de formación de una persona y a la responsabilidad de los padres de transmitir valores y referencias que acompañen a sus hijos durante su crecimiento.
La conversación en “Al Grano” dejó así una reflexión que trasciende la discusión económica: un país no se construye solamente con crecimiento, producción e inversión, sino también con personas formadas, familias fortalecidas y nuevas generaciones con una identidad y principios claros.





