Este 3 de noviembre serán las elecciones de medio término en EEUU, pero estas elecciones tienen un escenario extremadamente adverso, pero hay una pesada carga sobre la Casa Blanca, nada más y nada menos que, la guerra en Irán. Recordemos que la decisión de entrar en este conflicto no contó con el apoyo de su Vice-Presidente J. D. Vance, ni del Secretario de Estado Marco Rubio y mucho menos del General Dan Caine, contrariamente el Presidente Trump, terminó inclinándose por la opción de ir al combate a claras luces subestimando a los iraníes y confiando en el criterio de su longevo amigo y Primer Ministro de Israel Benjmín Nathanyahu y su Secretario de Guerra, el no menos polémico Pete Hegseth. Por tanto, el 3 de noviembre constituye un día crucial y sin duda el mayor desafío del Presidente Donald Trump.
Comencemos más allá de las encuestas divulgadas por CNN por su súper histriónico periodista Harry Enten, quien al igual que toda la cadena, son abiertamente activistas demócratas que hacen la gran fiesta presentando el rosario de números tremendamente negativos para el mandatario republicano.
En segundo orden de ideas, uno de los primeros tras pies del presidente Trump lo sufrió de la Corte Suprema el 14 de septiembre que a través de una orden, no dio lugar a la iniciativa del mandatario de restringir el voto por correo de cara a las elecciones de los próximos meses.
Por si fuera poco y aquí la fuente del atolladero para los republicanos: la guerra contra Irán está en lejos de terminarse. Primero, el gobierno de Teherán no tiene ni el más mínimo interés de volver a las negociaciones y menos aún de cerrar a un acuerdo de paz, sobre todo ahora que Irán afectó notablemente el oleoducto saudí que le permitía extraer crudo en su costa occidental, para colmo de sus desgracias los hutíes (grupo islámico pro-iraní ubicado en el extremo Este de Yemen) bloquean el estrecho de Bab el-Mandeb, que se encuentra al extremo sur del Mar Rojo y era la vía alternativa por la que los saudíes trasportaban su petróleo.
Ni hablar de los costos financieros de la guerra para las arcas estadounidenses, que según la cadena europea EuroNews la misma “… ha costado 38 mil millones” US$ y sólo hasta el 31 de agosto, es decir, el monto se seguirá en ascenso, por ello 15 de este mismo mes el Senado emitió una Resolución concurrente (carece de fuerza de ley) donde le exigen a Trump que termine de inmediato el conflicto bélico contra Irán. A todas luces un intento desesperado de los republicanos por desmarcarse del presidente Trump, quien sufre una caída libre en todas las encuestas de cara a las elecciones intermedias.
Para agregar más tabasco a la salsa, por demás, ya bastante picante para el Presidente Trump se suman dos factores más y que han golpeado negativamente en el electorado estadounidense -incluyendo a los mismos republicanos- el precio promedio a nivel nacional de la gasolina que pasó en enero (antes de la guerra) de 2,81 US$/galón a 4,40 US$/galón, es decir, un incremento del 36% y ni hablar del masivo descontento del voto hispano que se siente defraudado primero por la política migratoria implementada por el ICE, las deportaciones de inmigrantes sin antecedentes criminales que incluso han sido trasladados a países africanos.
En fin, estos todos estos factores constituyen una poderosa fuerza que hace indicar que ya es un hecho que los republicanos perderán la mayoría en la Cámara de Representantes, la cual, seguramente quedará en control de los demócrata, pero incluso la debacle es tan grande que ya hay analistas que luego que Texas, un Estado históricamente republicano, hoy apunta a que girará a los demócratas, han comenzado a señalar que es muy posible que los republicanos también pierdan la mayoría en la Cámara de Senadores, de ocurrir ello, el presidente Donald Trump terminaría virtualmente en jaque. Personalmente, creo que los republicanos sólo sufrirán el revés en la Cámara baja, pero con este descontento tan grande, todo es posible, así que sólo me restas decirles, amanecerá y veremos.





