La Asociación Paraguaya de Transportes de Cargas Internacionales (APATRACI) manifestó su preocupación por la decisión de elevar del 5% al 10% la mezcla obligatoria de biodiésel con gasoil, sumándose así a otros gremios empresariales que en los últimos días expresaron reparos sobre el impacto que la medida podría generar en distintos sectores de la economía.
La presidente de APATRACI, Liza Ávalos, afirmó que existe una inquietud generalizada entre los transportistas debido a las consecuencias que, según sostienen, tendría la mayor proporción de biodiésel sobre los sistemas de inyección de los camiones. Indicó que el gremio llevará el planteamiento ante las autoridades nacionales con el objetivo de revisar la medida y exponer sus efectos sobre la operatividad del transporte internacional de cargas.
De acuerdo con los asesores técnicos de la asociación, los camiones fabricados desde 2015 incorporan sistemas de inyección de alta precisión que son especialmente sensibles a la calidad del combustible. Explicaron que, a diferencia de los vehículos livianos o de turismo, los camiones de gran porte utilizan habitualmente gasoil convencional, por lo que el desgaste de las bombas inyectoras sería mayor con el incremento de la mezcla de biodiésel.
Según los técnicos del gremio, la vida útil de estos componentes se habría reducido de manera significativa en los últimos años. Mientras anteriormente las bombas inyectoras podían operar entre cinco y ocho años, actualmente su duración ronda apenas los dos años, situación que atribuyen al uso del combustible mezclado.
El impacto económico también preocupa al sector. APATRACI señaló que la reparación de una bomba inyectora puede costar entre 10 y 15 millones de guaraníes, mientras que la sustitución de un inyector nuevo para camiones de modelos recientes, como algunas unidades Scania fabricadas desde 2015 en adelante, ronda los 12 millones de guaraníes por pieza. Considerando que un camión incorpora seis inyectores, los empresarios sostienen que el costo de mantenimiento se incrementa considerablemente y termina afectando la competitividad de las empresas transportistas.
La postura de APATRACI se suma a los cuestionamientos que ya habían expresado otros gremios productivos y empresariales respecto al incremento de la mezcla obligatoria de biodiésel, argumentando que la medida podría traducirse en mayores costos operativos para diversos sectores. En ese contexto, la asociación anunció que buscará abrir un canal de diálogo con el Gobierno para analizar alternativas que permitan preservar la competitividad del transporte de cargas sin comprometer el funcionamiento de la flota nacional.





