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La fe que transformó el Chaco

A poco de cumplir 100 años en Paraguay, la Colonia Menno celebra una historia marcada por la fe cristiana, el trabajo y el cooperativismo, valores que permitieron transformar una de las regiones más inhóspitas del país en un modelo de desarrollo productivo reconocido a nivel nacional e internacional.

Durante una entrevista con RCC Radio, el presidente de la Cooperativa Chortitzer, Ronald Reimer, sostuvo que el progreso alcanzado por la comunidad no puede entenderse únicamente desde la economía o la producción, sino que tiene sus raíces en la convicción espiritual de los 1.250 pioneros menonitas que llegaron al Chaco en 1927 provenientes de Canadá, buscando un lugar donde pudieran vivir conforme a su fe.

«Estamos agradecidos como descendientes de aquellos pioneros que emigraron al Chaco buscando un nuevo asentamiento para vivir como cristianos, guiados por su fe en Dios», expresó.

Aquellos primeros colonos encontraron una tierra desafiante, con escasa infraestructura y condiciones extremas. Sin embargo, lejos de convertirse en un obstáculo, esas dificultades fortalecieron una cultura basada en la disciplina, la solidaridad y el esfuerzo colectivo, principios que con el tiempo dieron origen a uno de los sistemas cooperativos más exitosos del Paraguay.

«Confiamos en Cristo hace 99 años y seguimos confiando hoy. Queremos agradecer a Dios, a los vecinos originarios, a los paraguayos y a todos quienes nos ayudaron a construir esta historia», afirmó Reimer.

La fe como fundamento del desarrollo

Consultado sobre el secreto del crecimiento de la colonia, Reimer respondió sin dudar que el principal pilar ha sido la fe cristiana.

A ella atribuyó también la fortaleza de la familia, el trabajo en equipo, la solidaridad, el cooperativismo y el respeto mutuo, valores que permitieron consolidar una comunidad organizada y con visión de largo plazo. «Yo creo que la fe cristiana, la familia, el trabajo en equipo, la sinergia y la producción agropecuaria son cuestiones básicas. También el cooperativismo, la solidaridad y el respeto mutuo», sostuvo.

El dirigente explicó que la prosperidad alcanzada es el resultado de combinar esos principios con organización institucional, normas claras y una permanente búsqueda del beneficio compartido entre productores, trabajadores, clientes y comunidades vecinas. «Lo que recibimos es gracias a Dios, por la salud, la lluvia, los recursos naturales, los talentos humanos y los recursos financieros. Cuando todo eso se combina con solidaridad, esfuerzo y trabajo conjunto, se generan oportunidades para todos», agregó.

En casi un siglo de presencia en el país, la comunidad menonita ha desempeñado un papel determinante en el desarrollo del Chaco paraguayo. La producción agropecuaria, la industrialización, el fortalecimiento del sistema cooperativo, la generación de empleo, la incorporación de tecnología y el impulso a la infraestructura regional han convertido a las colonias menonitas en uno de los motores económicos más importantes del país.

Pero para sus dirigentes, el verdadero éxito no se mide únicamente por los indicadores económicos, sino por haber logrado preservar los valores que dieron origen a la comunidad y transmitirlos de generación en generación.

Las celebraciones por el aniversario incluyeron cultos de acción de gracias, exposiciones históricas, recorridos por museos y la presentación oficial del logotipo que marcará el camino hacia el centenario de la Colonia Menno, una fecha que recordará no solo la llegada de los pioneros, sino también el legado de una comunidad que encontró en la fe la fuerza para convertir el Chaco en una tierra de oportunidades y contribuir de manera decisiva al crecimiento y desarrollo del Paraguay.

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