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Victorio Oxilia advierte que Paraguay podría enfrentar una saturación energética en menos de cuatro años

El acelerado crecimiento de la demanda eléctrica, la falta de inversiones suficientes y la incertidumbre sobre el futuro tarifario de Itaipú colocan a Paraguay frente a uno de los mayores desafíos de las últimas décadas. Así lo sostuvo el especialista en energía Victorio Oxilia, quien alertó que el país podría enfrentar una saturación de su sistema eléctrico en un plazo inferior a cuatro años si no se toman medidas urgentes.

Durante su participación en el podcast Letras Chicas, producido por Última Hora, Oxilia sostuvo que Paraguay está atravesando una transformación profunda de su matriz energética y que el histórico excedente de electricidad que caracterizó al país durante décadas se está reduciendo de manera acelerada.

Según explicó, Paraguay sigue siendo un gran productor de energía hidroeléctrica gracias a Itaipú, Yacyretá y Acaray, pero el crecimiento sostenido del consumo interno está acercando al país a un escenario que hasta hace pocos años parecía impensable.

“El excedente que tenemos se está reduciendo dramáticamente”, afirmó el experto, al señalar que la diferencia entre la energía disponible y la demanda nacional disminuye año tras año.

El fin de la comodidad energética

Oxilia recordó que durante casi medio siglo el país concentró sus inversiones principalmente en transmisión y distribución eléctrica porque la generación estaba garantizada por las grandes hidroeléctricas binacionales.

Sin embargo, esa realidad cambió.

“En este momento nos tenemos que preocupar por los tres: generar, transmitir y distribuir”, señaló.

A su criterio, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) cuenta con planes adecuados para enfrentar el desafío, pero existe una brecha considerable entre las necesidades reales y la capacidad financiera de la institución.

Explicó que actualmente la estatal eléctrica invierte entre 300 y 350 millones de dólares por año, cuando en realidad necesitaría destinar entre 700 y 900 millones de dólares anuales para acompañar el crecimiento de la demanda.

Una carrera contra el tiempo

Uno de los aspectos más preocupantes mencionados por Oxilia es que el consumo máximo de potencia ya alcanzó niveles cercanos al límite de la energía disponible.

De acuerdo con sus estimaciones, la demanda máxima del sistema paraguayo ya supera los 5.700 megavatios, acercándose rápidamente a los niveles de energía contratables disponibles desde Itaipú.

“Todo indica que si continuamos con este crecimiento podemos llegar a tener una saturación del sistema en menos de cuatro años”, advirtió.

La situación se vuelve aún más compleja debido a la dependencia casi absoluta del país de la hidroelectricidad y de las condiciones climáticas.

Oxilia sostuvo que los cambios en el régimen de lluvias provocan períodos alternados de abundancia y escasez de agua, afectando directamente la capacidad de generación eléctrica.

Criptominería, data centers y nuevas industrias

El especialista también analizó el impacto que tendrán los proyectos industriales de alto consumo energético, como los centros de datos para inteligencia artificial, la producción de hidrógeno verde y otros emprendimientos electrointensivos.

Si bien reconoció que las criptominerías ayudaron recientemente a mejorar los ingresos de la ANDE, explicó que estas tienen una ventaja operativa importante: pueden ser desconectadas temporalmente durante los horarios de máxima demanda.

La situación es diferente para industrias que requieren suministro constante.

“Las electrointensivas convencionales consumen energía todo el tiempo o casi todo el tiempo”, explicó.

Por ello, considera que Paraguay debe definir con claridad cuál será el costo futuro de la energía antes de comprometer contratos de largo plazo con grandes inversionistas.

La negociación de Itaipú será decisiva

Para Oxilia, gran parte del futuro industrial paraguayo depende directamente de las negociaciones relacionadas con la tarifa de Itaipú.

Afirmó que la posibilidad de atraer industrias de gran consumo eléctrico dependerá del precio que tenga la energía disponible en los próximos años.

“Si nos interesa tener la industria tenemos que pensar en tarifas más bajas”, sostuvo.

En ese sentido, cuestionó que algunos proyectos hayan sido impulsados antes de contar con una definición clara sobre el costo futuro de la energía.

“¿Cómo vamos a calcular tarifas a futuro pensando en 10 o 15 años si no tenemos el costo de la energía que me puede garantizar en los próximos 10 o 15 años?”, se preguntó.

Energía barata, pero no infinita

Pese a las preocupaciones planteadas, Oxilia destacó que Paraguay continúa teniendo una de las tarifas eléctricas más bajas de la región.

Según explicó, los consumidores paraguayos pagan aproximadamente la mitad de lo que cuesta la electricidad en Brasil y entre tres y cuatro veces menos que en Uruguay.

La diferencia es aún mayor respecto a países europeos.

“Si la cuenta en la casa de uno hoy acá es de 300.000 guaraníes, pagaría en Alemania 2.400.000 guaraníes”, ejemplificó.

No obstante, advirtió que la ventaja competitiva que históricamente caracterizó al país no puede darse por garantizada indefinidamente.

Para el experto, el desafío ya no consiste solamente en aprovechar la abundancia energética heredada de las grandes represas, sino en construir nuevas fuentes de generación, fortalecer la infraestructura eléctrica y definir una estrategia nacional que permita sostener el crecimiento económico sin comprometer el suministro futuro.

La conclusión de Oxilia es clara: Paraguay todavía dispone de energía abundante y relativamente barata, pero el margen de maniobra se reduce rápidamente. Las decisiones que se tomen en los próximos años determinarán si el país logra convertir su potencial energético en desarrollo industrial o si termina enfrentando restricciones que limiten su crecimiento.

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