La industria del maní en Paraguay atraviesa una etapa de crecimiento que podría convertir a este cultivo en uno de los nuevos protagonistas del sector agroexportador nacional. Impulsado por inversiones en procesamiento industrial, expansión de las áreas de siembra y oportunidades en mercados internacionales, el rubro comienza a ganar relevancia dentro de la economía paraguaya.
De acuerdo con una publicación de la revista FOCO, el sector busca consolidar su desarrollo a través de la recientemente creada Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (CAPPEM), entidad que reúne a los principales actores de la cadena productiva con el objetivo de fortalecer la organización y la competitividad de la industria.
El presidente de CAPPEM, Hans Karl Janz Janzen, explicó a la citada revista que el crecimiento registrado en los últimos años hizo necesaria la conformación de una institución capaz de coordinar esfuerzos y acompañar el proceso de expansión que vive actualmente el sector.
Según datos publicados por FOCO, Paraguay cuenta actualmente con unas 22.000 hectáreas cultivadas de maní y una proyección exportable cercana a las 45.000 toneladas, lo que representa un movimiento económico estimado en unos 50 millones de dólares. No obstante, las expectativas del sector apuntan mucho más alto, con la meta de alcanzar unas 100.000 hectáreas sembradas y exportaciones por hasta 250 millones de dólares en la próxima década.
Uno de los factores que favorece este crecimiento es la disponibilidad de suelos arenosos, considerados ideales para el desarrollo del cultivo. Estas tierras, que históricamente presentaban limitaciones para otros rubros agrícolas, ofrecen condiciones que permiten obtener rendimientos competitivos y atractivos para los productores.
La publicación especializada también destaca que el desafío actual ya no pasa únicamente por aumentar la producción, sino por avanzar en la industrialización y el agregado de valor. Para acceder a mercados exigentes, especialmente en Europa, las empresas deben cumplir estrictos estándares de calidad relacionados con la inocuidad del producto, el control de contaminantes y la aplicación de procesos industriales especializados.
Actualmente, la mayor parte del valor generado por la actividad continúa concentrada en la producción primaria. Sin embargo, los referentes del sector consideran que la transformación industrial será fundamental para posicionar al maní paraguayo como un producto diferenciado y competitivo a nivel internacional.
En el escenario global, Paraguay todavía ocupa una posición emergente frente a grandes exportadores como Argentina, que lidera ampliamente el mercado mundial del maní, además de Brasil y Guatemala, que mantienen una fuerte presencia en importantes destinos comerciales.
No obstante, la industria nacional confía en que puede construir una identidad propia basada en la calidad del producto y en prácticas productivas sostenibles. El cultivo del maní aporta además beneficios agronómicos, ya que su incorporación en sistemas de rotación contribuye a mejorar la fertilidad del suelo y favorece una agricultura más diversificada.
Otro aspecto señalado por la revista FOCO es el potencial nutricional del producto, que le permite formar parte de programas internacionales de asistencia alimentaria. Esta característica podría abrir nuevas oportunidades para la industria paraguaya en futuras licitaciones impulsadas por organismos multilaterales.
Con perspectivas alentadoras, inversiones en crecimiento y una estrategia enfocada en la industrialización, el maní comienza a perfilarse como una alternativa capaz de diversificar las exportaciones paraguayas y generar nuevas oportunidades para el desarrollo del sector agroindustrial.





