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Griffith cuestiona el vínculo entre socialismo e islamismo y defiende los valores cristianos

Durante una conversación en «Identidad Paraguay» con el conductor Salim Salemma, el Dr. Fernando Griffith analizó las tensiones sociales en Francia y las relacionó con las políticas migratorias, las diferencias culturales y el papel de la religión en la sociedad. También reflexionó sobre las raíces cristianas de Paraguay.

Las protestas registradas en Francia fueron el punto de partida de una conversación entre Salim Salemma y el Dr. Fernando Griffith, quien ofreció una interpretación política y cultural de la situación europea. Para Griffith, las tensiones que atraviesa el país están relacionadas con el avance del socialismo, las políticas migratorias y las dificultades de integración de determinados sectores de la población.

“El socialismo se ha hecho carne en Europa”, afirmó Griffith, al describir a Francia como un país históricamente laicista y socialista, cuyos gobiernos oscilan entre posiciones más moderadas y otras más extremas.

A su juicio, las políticas basadas en el igualitarismo favorecieron una inmigración desordenada e irregular. También relacionó este fenómeno con el envejecimiento de la población europea y las bajas tasas de natalidad, que llevan a distintos países a recurrir a la migración para cubrir sus necesidades de fuerza laboral.

Griffith sostuvo que parte del problema francés radica en las dificultades para integrar a determinados sectores de la población inmigrante y en las tensiones que pueden surgir cuando existen diferencias profundas en torno a los valores y las normas de convivencia. En ese contexto, afirmó que algunas personas que cuentan con la ciudadanía francesa mantienen una actitud de rechazo hacia el país y sus tradiciones.

El invitado también expresó su preocupación por la influencia del islamismo político y por la posibilidad de que ciertos sectores pretendan imponer normas religiosas por encima del orden jurídico vigente. En particular, mencionó la ley sharia, que, según su interpretación, entra en conflicto con principios como la igualdad ante la ley y la libertad religiosa.

Durante la conversación, Griffith aclaró que sus cuestionamientos no estaban dirigidos contra las personas por sus creencias. “Esto no es contra las personas, esto se trata de una cultura incompatible”, manifestó, antes de definir al islam como “un proyecto político, cultural, civilizacional”.

El diálogo tomó un tono más ideológico cuando Salemma planteó una pregunta sobre las contradicciones que, a su entender, pueden existir entre las ideas de la izquierda y las posiciones de determinados sectores islamistas. Griffith respondió preguntando cuál era el enemigo del socialismo. El conductor contestó que el cristianismo. Cuando el invitado formuló la misma pregunta respecto al islamismo, Salemma volvió a mencionar al cristianismo.

“Y bueno, tienen un enemigo común”, concluyó Griffith, al sostener que ambas corrientes compartirían una oposición a determinados valores cristianos.

Hacia el final del intercambio, la conversación se trasladó a Paraguay. Griffith destacó la importancia que atribuye a la tradición humanista, la libertad, la familia y las raíces cristianas en la identidad nacional. Como referencia, citó el verso del himno nacional “Nuestro brío nos dio libertad” y sostuvo que esos principios forman parte de la historia del país.

El invitado también mencionó cifras sobre la composición religiosa de la población paraguaya: afirmó que el 86% es católico y el 9% evangélico. Salemma resumió esos porcentajes al señalar que podría hablarse de un 95% de población cristiana, afirmación con la que Griffith coincidió.

La conversación conectó así las tensiones políticas y culturales que atraviesa Europa con el debate sobre la identidad paraguaya. A lo largo del intercambio, Griffith puso el foco en la inmigración, la convivencia entre distintas tradiciones culturales y el lugar que, a su criterio, deben ocupar los valores cristianos en la organización de la sociedad.

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