El país mantiene ventajas como la energía hidroeléctrica barata y la estabilidad macroeconómica, pero los problemas de seguridad jurídica, los costos logísticos y las necesidades de inversión amenazan con frenar su crecimiento.
Paraguay reúne condiciones favorables para atraer inversiones y expandir su economía, pero todavía enfrenta obstáculos estructurales que dificultan aprovechar ese potencial. Un análisis de la revista británica The Economist pone el foco en la corrupción, la inseguridad jurídica y las deficiencias de infraestructura como factores que pueden limitar el crecimiento económico del país.
Aunque la estabilidad macroeconómica, los bajos impuestos y la disponibilidad de energía hidroeléctrica representan ventajas para la actividad empresarial, el desafío consiste en transformar esas condiciones en mayor productividad, inversiones sostenibles y mejores ingresos para la población.
El economista Arturo Cardús Silvera considera que Paraguay cuenta con una base favorable para crecer, pero advierte que persisten problemas que dificultan que esa expansión se traduzca en bienestar.
«Paraguay tiene la base para crecer, los cimientos. Impuestos bajos, energía barata, estabilidad macroeconómica, etc. El tema está en que eso se refleje en el bolsillo de la gente y su bienestar. También tenemos el lastre de la inseguridad jurídica y la corrupción que van de la mano», explicó.
Cardús sostuvo que la productividad depende de una combinación de factores, entre ellos la infraestructura y la calidad del sistema jurídico. La previsibilidad de las reglas y la confianza en las instituciones resultan fundamentales para quienes deben decidir dónde invertir y desarrollar nuevos negocios.
La corrupción no solo representa un problema institucional, sino que también puede afectar el funcionamiento de la economía. Cuando las reglas no se aplican de manera previsible o existen dudas sobre la seguridad jurídica, las empresas enfrentan mayores dificultades para planificar sus inversiones y calcular sus riesgos.
En este contexto, el desafío consiste en fortalecer los mecanismos de control, mejorar la transparencia de la administración pública y garantizar condiciones jurídicas estables. Las ventajas tributarias y energéticas pueden atraer interés empresarial, pero su impacto será limitado si persisten factores que generan incertidumbre.
Otro de los puntos destacados por The Economist es la debilidad de la infraestructura de transporte. Según los datos citados en el análisis, apenas el 16% de las carreteras paraguayas están pavimentadas y el traslado por vía terrestre representa aproximadamente el 26% de los costos de exportación.
Estas condiciones suponen una dificultad para un país que depende de sus exportaciones y necesita conectar sus zonas productivas con los mercados. El transporte representa una parte importante del costo final de los bienes, por lo que las deficiencias viales pueden restar competitividad a las empresas paraguayas.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que Paraguay requerirá cerca de USD 10.000 millones hasta 2030 para mejorar su infraestructura vial, los aeropuertos y el transporte urbano.
Para una economía con fuerte orientación exportadora, contar con rutas adecuadas resulta esencial para transportar productos agrícolas, mercancías industriales y otros bienes de manera más eficiente. Una infraestructura insuficiente puede elevar los costos operativos y reducir la capacidad de competir con productores de otros países.
El análisis de The Economist señala que Paraguay dispone de una importante ventaja energética gracias a su generación hidroeléctrica, sin embargo, el informe advierte que la red eléctrica presenta problemas de estabilidad y cortes frecuentes.
Esta situación plantea una contradicción: el país cuenta con energía que podría favorecer la instalación de nuevas industrias, pero necesita garantizar un suministro confiable para aprovechar plenamente esa ventaja.
Por eso, el fortalecimiento de la red eléctrica debe formar parte de una estrategia más amplia de infraestructura, junto con las carreteras, los aeropuertos y los sistemas de transporte.
Paraguay conserva ventajas importantes para su desarrollo económico, pero la estabilidad macroeconómica y los bajos costos no garantizan por sí solos un crecimiento sostenido.
La corrupción, la inseguridad jurídica y las deficiencias de infraestructura constituyen desafíos que afectan la confianza, elevan los costos y dificultan la expansión de las actividades productivas.
La advertencia de The Economist apunta precisamente a esa distancia entre las condiciones favorables del país y su capacidad para aprovecharlas plenamente. El desafío pasa por fortalecer las instituciones, ofrecer mayor previsibilidad jurídica y realizar inversiones que mejoren la conectividad y la confiabilidad de los servicios esenciales.
Como señaló Cardús Silvera, el potencial económico debe reflejarse en el bienestar de la población. Para conseguirlo, Paraguay necesita convertir sus ventajas en condiciones concretas para producir, invertir y generar empleo, enfrentando los problemas institucionales y de infraestructura que todavía limitan su desarrollo.





