En una jornada marcada por las violentas protestas en Francia, Italia también registró manifestaciones que terminaron en disturbios y choques entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad en el centro de Milán, tensiones en Turín y Bolonia y el anuncio de una huelga general para el 20 de noviembre.
En Milán, cientos de personas se enfrentaron con la Policía en la plaza del Duomo después de que grupos violentos levantaran barricadas, arrojaran petardos y atacaran el cordón policial. Las autoridades respondieron con cargas y gases lacrimógenos; los medios italianos informaron de numerosos heridos y cerca de medio centenar de detenidos.
En Bolonia, en tanto, la policía utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes y detuvo a siete personas, de acuerdo con la agencia ANSA. Los incidentes también provocaron el cierre preventivo de la estación ferroviaria de la ciudad.
El secretario general de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), Maurizio Landini, anunció la convocatoria de una huelga general para noviembre durante la protesta romana. La medida coincidirá con la huelga estudiantil europea prevista para esa fecha.
En Turín, la movilización contra el aumento del coste de vida incluyó consignas contra la primera ministra Giorgia Meloni y registró momentos de tensión con las fuerzas de seguridad.
Meloni diferenció las protestas pacíficas de los incidentes violentos en un mensaje publicado en sus redes sociales: “Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades no lo es”.
La mandataria enumeró los hechos registrados en varias ciudades al cuestionar los disturbios: “En Milán, lanzamientos de piedras contra las fuerzas del orden, agentes heridos, daños y violencia (…). En Turín han sido detenidas personas con adoquines y martillos rompevidrios. En Bolonia los disturbios han llevado al cierre preventivo de la estación ferroviaria”.





