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Víctor Pavón: “El PLRA dejó de ser liberal y, por lo tanto, la gente no encuentra incentivos para sumarse”

En diálogo con FARO, el referente liberal Víctor Pavón analizó el retroceso electoral del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en las últimas elecciones municipales y apuntó contra la conducción nacional, la pérdida de conexión con el electorado y, especialmente, el abandono de las ideas liberales. Para Pavón, la reconstrucción del partido exige volver a colocar en el centro conceptos como la vida, la libertad y la propiedad.

Los resultados de las últimas elecciones municipales volvieron a poner al PLRA frente a una realidad difícil de ignorar. El partido pasó de controlar 75 municipios en 2015 a apenas 34 en 2026, profundizando una tendencia de pérdida de peso territorial y político.

Para Víctor Pavón, el retroceso no puede explicarse únicamente por cuestiones electorales coyunturales. El dirigente sostiene que existe una crisis más profunda vinculada con la conducción del partido y con su capacidad para representar las aspiraciones de los ciudadanos.

En conversación con FARO, Pavón desarrolló su diagnóstico y planteó cuáles deberían ser las bases para una reconstrucción liberal de cara a los próximos desafíos electorales.

Entre 2015 y 2026 el partido pasó de controlar 75 municipios a apenas 34. ¿Dónde estuvo el problema: en la conducción nacional, en la selección de candidatos, en la falta de renovación, en las divisiones internas o en la pérdida de conexión con el electorado?

El problema está en la conducción nacional y en la pérdida de conexión con el electorado. Esos son los dos grandes factores que explican la situación actual del PLRA.

El partido dejó de interpretar correctamente lo que está pasando en la sociedad paraguaya y, particularmente, dejó de conectar con las preocupaciones concretas de la gente.

Hoy existen dirigentes liberales capaces de ganar en sus municipios, pero el partido tiene dificultades para transformar esos liderazgos locales en una propuesta nacional competitiva. ¿Qué dejó de representar el PLRA para una parte del electorado paraguayo?

Dejó de representar los bolsillos de la gente y sus aspiraciones de mejorar.

La política tiene que comprender que detrás de cada ciudadano existe una persona que quiere progresar, mejorar sus ingresos, tener oportunidades y construir un futuro mejor para su familia.

Cuando un partido deja de hablar de esas aspiraciones concretas, pierde conexión con la sociedad. El PLRA dejó de ofrecer una respuesta convincente a las necesidades económicas y a las expectativas de progreso de los paraguayos.

Asunción dejó un mensaje particularmente incómodo: la oposición pudo ganar la capital, pero el PLRA no fue el principal protagonista de esa victoria. ¿Está el liberalismo perdiendo su condición de principal referencia de la oposición?

Hace tiempo que el PLRA dejó de ser protagonista.

Y a los problemas que mencioné anteriormente agregaría uno fundamental: la falta de ideas liberales.

El problema no es solamente quién conduce el partido o cómo se organizan las campañas. Hay una cuestión ideológica de fondo. El PLRA perdió progresivamente aquello que debería constituir su principal identidad: las ideas de la libertad. Si un partido liberal deja de defender con claridad esas ideas, naturalmente pierde su razón de ser y también pierde la capacidad de convocar a nuevas generaciones.

¿La estrategia para 2028 debería ser presentar nuevamente una candidatura liberal o aceptar que la única posibilidad de derrotar a la ANR pasa por una gran alianza opositora?

Tiene que existir una chapa liberal, pero no solamente de partido. Con esto no es suficiente. Debe ser una chapa de ideas y propuestas de libertad.

No se trata simplemente de colocar a dos personas en una boleta electoral y pretender que eso resuelva el problema. Lo que necesitamos es una propuesta política claramente identificada con la libertad, capaz de ofrecer soluciones concretas y de volver a entusiasmar a la ciudadanía.

Una alianza electoral por sí sola no alcanza. Puede servir como instrumento, pero necesita estar sustentada en ideas y propuestas que tengan sentido para la gente.

Si usted tuviera que señalar tres cambios concretos que deberían comenzar inmediatamente en la conducción, en la organización territorial y en la construcción de una candidatura presidencial, ¿cuáles serían y quién debería asumir la responsabilidad de impulsarlos?

Lo primero que necesitamos es un centro de estudios que divulgue las ideas de la libertad en todo el país, utilizando un método didáctico, sencillo y atractivo. Pero no debería limitarse a organizar conferencias o producir documentos. Tiene que traducir las ideas liberales en medidas concretas y comprensibles para la ciudadanía.

Y hay algo fundamental: ninguna candidatura debería ser aceptada si previamente el postulante no entiende y acepta tres principios básicos. El primero es que la vida es un derecho inalienable del individuo. El segundo, que la libertad es un derecho inalienable. Y el tercero, que la propiedad es también un derecho inalienable del individuo.

A partir de ahí hay que discutir también el papel del Estado. Desde una concepción liberal clásica, el Estado debe ser mínimo y no ir más allá de ese límite.

En materia tributaria, desde esta perspectiva, los impuestos son un robo, porque implican una apropiación coercitiva de los recursos que pertenecen al individuo.

Además, considero que deberían incorporarse, aunque no necesariamente de manera excluyente para el candidato, principios del anarcocapitalismo, porque permiten profundizar la comprensión del ser humano, de la sociedad y de las relaciones voluntarias entre individuos.

Lo importante es que quienes pretendan representar al liberalismo conozcan, comprendan y puedan argumentar estos principios. No basta con utilizar la palabra “liberal” como una etiqueta electoral.

¿Usted cree que el problema del PLRA es que la gente dejó de ser liberal, o que el PLRA dejó de ofrecer razones para que la gente quiera seguir votándolo?

Ambas cosas. El PLRA dejó de ser liberal y, por lo tanto, la gente no encuentra incentivos para sumarse.

Ahí está uno de los principales problemas que tenemos que resolver. Si el partido recupera las ideas de la libertad, las explica de manera clara y las convierte en propuestas concretas para mejorar la vida de las personas, puede volver a construir una identidad política.

Pero para eso hace falta una transformación profunda. No alcanza con cambiar candidatos, autoridades o estrategias electorales. El PLRA necesita recuperar una razón para existir. Y esa razón, desde mi perspectiva, está en volver a defender la vida, la libertad, la propiedad y el derecho de cada individuo a buscar su propio proyecto de vida.

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