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¿Ganó la oposición?

Soledad Núñez ganó la Intendencia de Asunción. La primera lectura parece evidente: ganó la oposición y perdió el Partido Colorado. Pero los resultados de la Junta Municipal obligan a mirar un poco más.

La elección asuncena no parece haber producido un simple desplazamiento de votos de un bloque político hacia otro. Lo que aparece es un electorado que diferenció su voto para intendente de su voto para concejales y, dentro de este último, eligió también personas por encima de estructuras partidarias.

Sole superó a Camilo Pérez por poco más de 5.000 votos. Es una diferencia suficiente para ganar una elección, pero demasiado estrecha para sostener que Asunción rechazó en bloque al Partido Colorado.

La composición de la Junta es la primera señal

La ANR mantuvo una importante capacidad electoral en la elección de concejales. Si parte de quienes acompañaron a candidatos colorados para la Junta votaron al mismo tiempo por Sole para la Intendencia, entonces existió un voto cruzado que merece mucha más atención que la división convencional entre oficialismo y oposición.

En otras palabras: algunos electores pudieron haber rechazado a Camilo sin rechazar al Partido Colorado. Y eso introduce inevitablemente a la disidencia colorada en el análisis de la victoria de Sole.

Con una diferencia de apenas unos miles de votos, no hace falta que una porción enorme del electorado colorado haya cruzado su voto. Basta una fracción relativamente pequeña para modificar el resultado de la Intendencia.

El desempeño del PLRA

El Partido Liberal acompañó la candidatura de Soledad Núñez para la Intendencia, pero presentó su propia lista de concejales. Si esa lista obtuvo una cantidad comparativamente reducida de votos mientras Sole alcanzó más de 133.000, queda expuesta una diferencia importante entre el poder electoral de una estructura partidaria y la capacidad de una candidatura para trascenderla.

Los votos de Sole no fueron simplemente votos liberales. Probablemente tampoco fueron simplemente votos de “la oposición”.

La Lista 3 agrega otra dimensión

Unidos por Asunción reunió candidatos provenientes de diferentes espacios políticos y permitió que determinadas figuras compitieran con capital electoral propio. Allí sobresale Álvaro Grau. Su desempeño merece atención no solamente por la cantidad de votos obtenidos, sino por lo que esos votos pueden representar.

Grau construyó durante su gestión como concejal un perfil asociado a la fiscalización de la administración municipal, las denuncias sobre el uso de recursos públicos y el cuestionamiento de decisiones de la Municipalidad. Si su votación individual supera ampliamente la de otros candidatos de su propia lista, entonces una parte relevante del resultado de la Lista 3 no puede explicarse solamente por la estructura que la respaldaba.

Hay electores que fueron a buscar un nombre. Eso también es voto político.

Durante años analizamos las elecciones paraguayas principalmente contando estructuras: cuántos colorados, cuántos liberales y cuántos opositores. Asunción puede estar mostrando algo diferente. Un elector puede votar a una candidata independiente para intendenta, elegir una lista colorada para la Junta y marcar preferencia por un concejal cuya gestión considera buena. Otro puede acompañar a Sole y, sin embargo, no votar al PLRA. Otro puede identificarse históricamente con la ANR y decidir no acompañar a su candidato a intendente.

Cuando eso ocurre, las etiquetas empiezan a explicar menos.

Por eso quizás la pregunta después de esta elección no sea simplemente por qué perdió Camilo Pérez o por qué ganó Soledad Núñez. La pregunta más interesante es otra: ¿Ganó realmente la oposición?

Sole ganó la Intendencia de Asunción. Pero la pregunta adquiere otra dimensión cuando se mira lo ocurrido fuera de la capital.

Según los resultados preliminares del TREP, la ANR se impuso en 11 de las 17 capitales departamentales. Entre sus resultados más relevantes estuvo la recuperación de Encarnación después de dos periodos de administración opositora: Sebastián “Cheba” Remesowski alcanzó alrededor del 57,4 % de los votos.

El mapa, sin embargo, tampoco fue uniforme. En Ciudad del Este, Daniel Mujica, de Yo Creo, retuvo con enorme amplitud la principal ciudad del Alto Paraná, con cerca del 72,8 % de los votos frente al 23,8 % de la ANR. En Pedro Juan Caballero, Ronald Acevedo mantuvo la Intendencia para el PLRA con algo más del 56 %. También se registraron triunfos de alianzas opositoras en San Pedro del Ycuamandiyú, Caacupé y Villarrica, mientras una alianza local se impuso en Filadelfia.

Es decir: la victoria de Sole en Asunción no formó parte de una ola opositora uniforme a nivel nacional. El Partido Colorado perdió la capital del país y sufrió derrotas importantes en algunos centros urbanos, pero conservó una fuerte implantación territorial y ganó la mayoría de las capitales departamentales. Ese contraste vuelve todavía más interesante lo ocurrido en Asunción.

Mientras Sole ganó la Intendencia, la ANR mantuvo la mayoría en la Junta Municipal. Al mismo tiempo, la Lista 3 obtuvo más bancas que la lista liberal y figuras como Álvaro Grau demostraron que una parte del electorado también votó por desempeño y capital político individual, no únicamente por identidad partidaria.

Los votos de Sole, por tanto, no pueden interpretarse automáticamente como votos del PLRA ni como un traslado en bloque del electorado colorado hacia la oposición.

Asunción parece haber elegido de manera diferente según el cargo, la lista y el candidato. Y el mapa nacional refuerza esa lectura: hubo alternancia en ciudades importantes, continuidad en otras y una ANR que, pese a perder Asunción, siguió siendo competitiva en buena parte del territorio.

Por eso la pregunta inicial conserva toda su fuerza:¿Ganó la oposición?

Ganó Soledad Núñez en Asunción. Ganaron distintas expresiones opositoras en varias ciudades. Y la ANR ganó 11 de las 17 capitales departamentales.

Quizás el resultado más interesante de estas municipales sea precisamente que ya no alcanza con sumar todos esos votos dentro de dos grandes columnas llamadas oficialismo y oposición.

El elector paraguayo demostró que también puede separar su voto.

Y cuando empieza a hacerlo, el mapa político se vuelve bastante más complejo.

Autor

Cynthia Peña Ros
Cynthia Peña Ros
Abogada y Notaria Pública Magíster en Derecho Agroalimentario

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