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La matriz láctea toma protagonismo en el programa Hambre Cero

En el marco del Día Mundial de la Leche Escolar, la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos (Capainlac) realizó un desayuno de trabajo denominado “La matriz láctea como motor de desarrollo: impacto de la leche escolar en el programa Hambre Cero”, con la participación de autoridades del Ejecutivo, gobernadores, representantes de sociedades científicas y organismos internacionales como la FAO y el IICA.

Durante el encuentro se destacó el aporte de la industria láctea nacional al programa Hambre Cero, que actualmente alcanza a unos 1.070.000 niños y adolescentes. El presidente de Capainlac, Erno Becker, resaltó que la industria garantiza el abastecimiento sostenido de leche y que el programa permite dar mayor previsibilidad a productores nacionales, mientras que los excedentes pueden destinarse a la exportación.

Según los datos presentados, la alimentación escolar demanda alrededor de 38 millones de litros de leche al año, movilizando unos Gs. 228.000 millones (USD 38 millones) de origen nacional. De este monto, aproximadamente la mitad llega directamente a la agricultura familiar rural, generando ingresos previsibles y dinamizando además a pequeñas y medianas empresas vinculadas al transporte y los servicios.

La actividad también puso en valor la evolución de las políticas de alimentación escolar durante las últimas tres décadas y los avances alcanzados con la universalización establecida por la Ley N.º 7.264/24, que creó el Fondo Nacional de Alimentación Escolar (FONAE) y el Consejo Nacional de Alimentación Escolar (CONAE).

Desde el ámbito científico, especialistas destacaron el aporte nutricional de la leche, particularmente por su contenido de calcio y vitaminas, mientras que desde el sector ganadero se resaltó la importancia de los controles sanitarios y la gobernanza de la cadena láctea para garantizar la inocuidad de los productos destinados a los estudiantes.

Durante el encuentro, Capainlac presentó además dos propuestas: “Alimentar también es educar”, orientada a fortalecer la educación alimentaria y nutricional en las escuelas, y “Hambre Cero → Residuo Cero”, que plantea aprovechar los envases de leche mediante un sistema de economía circular. Según la propuesta, los 38 millones de litros distribuidos anualmente podrían generar unas 1.600 toneladas de envases reciclables, con potencial para transformarlos en mobiliario escolar y materiales para infraestructura.

Las iniciativas serán analizadas en mesas técnicas e interinstitucionales para determinar su viabilidad, mientras la industria láctea plantea consolidar su participación en Hambre Cero no solo como proveedora de alimentos, sino también como parte de una estrategia de nutrición, desarrollo rural, educación y economía circular.

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