Un informe de la consultora STRATEGOS compara la situación actual de la ANR con el proceso de deterioro que atravesó el PRI mexicano y señala que el principal foco de atención está en cómo se resolverá la sucesión presidencial dentro del oficialismo. El análisis sostiene que, a diferencia del histórico partido mexicano, el coloradismo paraguayo todavía conserva mecanismos internos que pueden contener una eventual fractura.
La definición de la fórmula presidencial de Honor Colorado para las elecciones de 2028 abrió una discusión que, según un nuevo informe de la consultora STRATEGOS, puede convertirse en uno de los principales puntos de tensión dentro de la Asociación Nacional Republicana (ANR) durante los próximos dos años.
El documento, elaborado con corte al 23 de septiembre de 2026, propone una comparación entre la ANR paraguaya y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, utilizando como referencia el proceso de deterioro que terminó debilitando al histórico partido mexicano.
La consultora aclara que no se trata de un pronóstico electoral, sino de una “herramienta de alerta temprana” que aplica al escenario paraguayo un patrón de seis fracturas identificado en la experiencia del PRI. Según el informe, actualmente la ANR presenta señales solamente en el primero de esos seis puntos: la concentración de la decisión sobre la sucesión partidaria.
La disputa por la dupla de 2028
El punto de partida del análisis es la decisión de Horacio Cartes de anunciar a Juan Carlos Baruja como acompañante de Pedro Alliana para las elecciones de 2028.
El anuncio generó respuestas dentro del propio oficialismo. Alliana había sostenido que la definición de su compañero de fórmula se realizaría después de las elecciones municipales del 4 de octubre. Posteriormente, Baruja también sostuvo que se trataba de una preferencia de Cartes y que la decisión final correspondería a Alliana.
El 23 de septiembre, referentes de Honor Colorado volvieron a ratificar públicamente la fórmula Alliana-Baruja, aunque también admitieron que la decisión todavía debía ser aceptada por el candidato presidencial. El informe de STRATEGOS toma precisamente esa situación como el principal elemento de tensión interna.
Para la consultora, el problema no reside necesariamente en la existencia de diferencias internas, sino en el mecanismo mediante el cual esas diferencias serán procesadas.
La comparación con el PRI
STRATEGOS recuerda que el PRI mexicano mantuvo durante décadas un sistema de sucesión conocido como “dedazo”, mediante el cual la decisión sobre el candidato presidencial estaba concentrada en el liderazgo del partido. Según el informe, ese modelo comenzó a mostrar fracturas cuando sectores internos cuestionaron la concentración de las decisiones y posteriormente se produjeron escisiones que dieron origen a nuevas fuerzas políticas.
La comparación, sin embargo, tiene una diferencia fundamental.
Mientras el PRI no contó con elecciones internas competitivas para resolver sus disputas hasta una etapa tardía de su historia, la ANR posee un mecanismo de internas obligatorias que, según el análisis de STRATEGOS, funciona como una válvula para canalizar las diferencias.
El informe recuerda que, entre 1992 y 2022, la disidencia colorada ganó cuatro de las siete internas presidenciales analizadas: 1997, 2012, 2017 y 2022. El oficialismo ganó las de 2002 y 2007, mientras que la de 1992 estuvo marcada por un fraude documentado contra Luis María Argaña, según el documento.
De acuerdo con esta lectura, la existencia de una competencia interna reduce el incentivo para que una corriente derrotada abandone el partido y construya inmediatamente una estructura política alternativa.
Una fractura activa y cinco todavía sin señales
El informe establece seis posibles fracturas: concentración de la sucesión, pérdida de identidad, personalización del liderazgo, ausencia de mecanismos para procesar conflictos, migración de élites y bases, y aparición de un vehículo político capaz de canalizar a los disidentes.
A septiembre de 2026, STRATEGOS identifica como activa únicamente la primera: la disputa sobre quién tiene la capacidad de definir la fórmula presidencial.
Las otras cinco no mostrarían, según el documento, señales suficientes para considerar que estén activas.
La consultora tampoco identifica actualmente un vehículo político común capaz de absorber una eventual escisión colorada. La oposición partidaria y los sectores disidentes aparecen, de acuerdo con el informe, separados entre diferentes estructuras y sin un liderazgo común que pueda convertirse en destino inmediato de una eventual ruptura.
Cartes, Peña, Alliana y los gobernadores
El análisis identifica cuatro actores principales dentro del escenario oficialista.
A Cartes le atribuye un fuerte liderazgo partidario y capacidad de conducción sobre Honor Colorado y su financiamiento. Al mismo tiempo, interpreta el episodio de Baruja como una señal de que determinadas decisiones deberán ser negociadas con otros actores.
A Santiago Peña le reconoce poder presidencial efectivo, derivado de la administración del Estado, los nombramientos y los recursos institucionales, pero señala que actualmente no existe una estructura partidaria autónoma alrededor del mandatario que pueda ser considerada una facción política propia.
A Alliana le atribuye un interés directo en la definición de la fórmula por ser el candidato presidencial de Honor Colorado, mientras que sobre los gobernadores del G15 destaca su capacidad territorial, estructura de movilización y recursos.
La consultora, sin embargo, advierte que contar con peso territorial no equivale necesariamente a disponer de capacidad de veto sobre la conducción nacional.
¿Un nuevo “Maximato”?
Uno de los conceptos centrales utilizados por STRATEGOS es el “Maximato” mexicano, período comprendido entre 1928 y 1936, cuando Plutarco Elías Calles conservó una influencia decisiva sobre la política mexicana después de abandonar la Presidencia.
El informe utiliza esta referencia como una analogía para plantear una pregunta sobre el Paraguay actual: ¿puede producirse una situación en la que el liderazgo partidario mantenga capacidad determinante sobre una sucesión presidencial que formalmente deberá ser definida mediante mecanismos electorales?
Sin embargo, el propio documento establece límites a la comparación. Señala que el presidente Peña cuenta con poder institucional real, pero que no existe todavía un “peñismo” organizado con bancada, estructura territorial, candidaturas diferenciadas y financiamiento propio.
Por eso, el informe no concluye que exista actualmente un escenario equivalente al mexicano, sino que plantea esa posibilidad como una cuestión a observar durante el proceso de sucesión.
Tres momentos para observar
STRATEGOS identifica tres momentos que considera relevantes para determinar cómo evolucionará la disputa.
El primero será el 4 de octubre, cuando se realizarán las elecciones municipales y podrá observarse cómo los distintos sectores colorados movilizan sus estructuras y quién consigue capitalizar políticamente ese esfuerzo.
El segundo será la interna colorada de 2027, donde el informe plantea como cuestión central si los diferentes sectores serán capaces de acordar reglas de competencia y aceptar los resultados.
El tercero será la definición de la sucesión presidencial de 2028, donde el mecanismo mediante el cual se determine la fórmula podría ser tan importante como los nombres que finalmente la integren.
La advertencia central
El informe de STRATEGOS no sostiene que la ANR esté actualmente en proceso de ruptura. Por el contrario, señala que el partido conserva características que no estaban presentes en el PRI durante etapas críticas de su historia.
Su conclusión es que la principal cuestión para el coloradismo será cómo administrar la competencia interna sin convertir las diferencias en una ruptura.
En ese sentido, el documento resume su advertencia en una distinción: debate interno no equivale a ruptura, tensión no equivale a ruptura, negociación no equivale a veto y preferencia no equivale a decisión consumada.
La lectura final de la consultora es que el coloradismo paraguayo se encuentra actualmente en una etapa de reconfiguración más que de fractura, pero que ese equilibrio dependerá de la capacidad de sus principales actores para procesar la sucesión de 2028 mediante mecanismos internos de negociación y competencia.
Fuente: informe “Lo que la ANR debe aprender del PRI antes de 2028”, STRATEGOS, corte al 23 de septiembre de 2026. El propio documento identifica como autor a Héctor Duarte Chávez, Analista Senior Certificado de Inteligencia Estratégica de STRATEGOS, y aclara que el entregable no constituye un informe de inteligencia del Estado ni un pronóstico electoral.




