Cada vez que el estado interviene en algún aspecto de la vida en sociedad crea las condiciones para intervenciones adicionales sucesivas. Si no me creen miren el presupuesto general de la nación que crece año a año y verán que esa es la verdadera medida de su intervención. Cada vez que el Estado detrae recursos del bolsillo del ciudadano para luego poner ese recurso donde los burócratas o políticos lo consideren necesario, ese nuevo programa creado con esos impuestos, necesita de mantenimiento anual, y luego de recursos adicionales para su expansión posterior. Ya lo decía Milton Friedman “No hay nada más eterno que un programa gubernamental provisorio”. Vienen para quedarse, pues los incentivos _ poderosos móviles de la conducta_ están orientados para evitar que los responsables de ese programa, política o departamento estatal, pierdan su empleo Si eres el responsable del departamento estatal del flagelo X, ¿qué dirías en tu informe anual sobre X? ¿Qué aumentó o disminuyó? Recuerda que si dices que disminuyó es seguro que te recortan el presupuesto el año siguiente…Justifica cómo quieras tu respuesta, pero los incentivos indican que dirás que el flagelo X aumentó por falta de presupuesto y lograrás demostrarlo a como dé lugar.
Otra razón por la que la intervención estatal genera más intervención estatal es porque el Estado falla en sus actuaciones generando errores agregados a las situaciones que pretendía subsanar, agravándolas, para así dotarles de la trágica pátina de necesidad que justifica la intervención estatal posterior. Es decir, de una situación A que el Estado quería subsanar, este genera una situación A₁; luego, el Estado debe volver a actuar sobre dicha situación debido a su gravedad, empeorándola y generando la situación A₂, y así sucesivamente, en una espiral viciosa descendente, donde una situación mala, precede a otra peor, eternizando así la nociva acción estatal y proveyéndole de una justificación moral. Es el psicópata que te rompe las piernas y luego te ofrece una muleta pagada con tu bolsillo; entonces, te rompe la otra pierna, y te compra una silla de ruedas con el dinero de tus ahorros, quedándose en ambos procesos con un porcentaje de tu dinero por su oportuna y considerara actuación ¡Qué conveniente filantropía!, ¿verdad?
Otra razón por la cual la acción estatal se eterniza es porque esta crea ciudadanos dependientes. Cada que el Estado debe resolver algún problema social, los individuos sufren un proceso de infantilización que los estupidiza generando en ellos una dependencia del poder político. El ejemplo más evidente de lo anterior son las ayudas sociales o los programas de subsidios, los cuales establecen una vinculación siniestra entre los políticos del Estado y las personas, las cuales quedan atrapadas en una red de incentivos perversos que los encadenan y los vuelven idiotas útiles de un sistema que, mediante la apariencia de bondad, se perpetua a costa de ellas. Esta intervención estatal crea las bases de sus futuras intervenciones que serán reclamadas a gritos por las masas, lo cual le brindará justificación moral y espíritu democrático a las mismas. Es el Estado Santa Claus que da regalos a todos los que le escriben una cartita…o una pancarta de protesta, mejor dicho.
Sea como sea, la regla política es que el Estado, necesariamente, tiende a crecer, incluso en situación de reposo o inercia, por lo tanto, no es extraño que jamás en la historia como en este momento los gobiernos hayan sido más grandes e interventores, pues la función hace al órgano, y este, el Estado, lleva en sí mismo las maliciosas semillas de su crecimiento: la búsqueda de poder sobre otros.





