Mientras Xi Jinping pidió a Donald Trump prudencia sobre Taiwán y reiteró la oposición de Beijing a la independencia de la isla, Taipéi reafirmó que su futuro corresponde a sus 23 millones de habitantes y llamó a preservar el statu quo en el estrecho.
La cuestión de Taiwán volvió a ocupar un lugar central en la relación entre Washington y Beijing durante la reunión que Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron este jueves en la Casa Blanca. Según la versión difundida por la parte china, Xi pidió a Estados Unidos oponerse a la “independencia de Taiwán” y manejar el asunto con prudencia.
Desde Taipéi, la respuesta mantiene una línea diferente: el Gobierno taiwanés sostiene que la isla debe preservar el statu quo y que su futuro no debe ser decidido como parte de una negociación entre las dos grandes potencias.
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, ya había establecido esa posición antes de la cumbre al señalar que “Taiwán nunca será la moneda de cambio de ningún país” y que su futuro corresponde a los 23 millones de habitantes de la isla.
El Gobierno taiwanés expresó además este jueves su agradecimiento a Estados Unidos por el respaldo recibido y afirmó mantener una comunicación estrecha con Washington mientras seguía en tiempo real el desarrollo de la reunión. Taipéi destacó asimismo que Estados Unidos ha reiterado su apoyo a Taiwán y que ambas partes continúan profundizando su cooperación.
La cuestión militar
Uno de los puntos más sensibles continúa siendo el suministro de armamento estadounidense a Taiwán. Beijing volvió a pedir cautela a Washington respecto de nuevas ventas, mientras que legisladores republicanos estadounidenses reclamaron a la administración Trump avanzar con los fondos y paquetes de defensa pendientes para la isla.
Un paquete de armas valorado en unos US$14.000 millones permanece pendiente de aprobación. Trump había calificado anteriormente esas ventas como una herramienta de negociación con China, una posición que generó preocupación entre algunos legisladores estadounidenses.
Para Taiwán, la cuestión también está directamente relacionada con la seguridad del Indo-Pacífico. La administración de Lai sostiene que el fortalecimiento de sus capacidades defensivas forma parte de los esfuerzos para preservar la estabilidad regional, mientras que Washington ha reafirmado recientemente sus compromisos de defensa con Taiwán, Japón y Corea del Sur.
Por ahora, no se ha informado de un acuerdo público entre Trump y Xi que modifique la política estadounidense hacia Taiwán. La Casa Blanca tampoco había difundido inmediatamente después del encuentro un resumen propio que detallara lo conversado sobre la isla.
El resultado deja nuevamente a Taiwán en el centro de una disputa estratégica que excede sus fronteras: para Beijing, se trata de una cuestión de soberanía e integridad territorial; para Taipéi, de preservar su sistema democrático, su autonomía y el statu quo frente a cualquier decisión adoptada por terceros.





