El sector productivo paraguayo atraviesa una semana marcada por señales de crecimiento y nuevas oportunidades de inversión, aunque también enfrenta desafíos vinculados al clima y a la necesidad de sostener la productividad. El último boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), correspondiente al 7 de agosto, pone el foco en la evolución de la agricultura, la ganadería y la agroindustria nacional.
Uno de los principales datos destacados es que Paraguay lleva más de dos décadas desarrollando su agricultura bajo el régimen de Deforestación Cero en la Región Oriental. De acuerdo con los datos citados del Instituto Forestal Nacional (Infona), el 94,5% de la superficie actualmente cultivada con soja en esa región corresponde a áreas que no fueron deforestadas después de diciembre de 2004.
El resultado es presentado como evidencia de que el crecimiento agrícola puede convivir con la conservación de los bosques. La UGP destaca, además, el avance de herramientas como la trazabilidad, el monitoreo territorial, la siembra directa, el manejo integrado de suelos y el cumplimiento de exigencias ambientales para acceder a los mercados internacionales.
El maíz gana espacio dentro de la economía
Otro de los movimientos relevantes se observa en el mercado del maíz. La demanda interna continúa creciendo impulsada principalmente por la expansión de la industria del bioetanol y por el aumento de la producción de proteína animal.
Según datos proporcionados por Capeco, la campaña actual podría alcanzar entre 5,5 y 6 millones de toneladas, de las cuales aproximadamente la mitad tendría como destino el mercado interno. El grano adquiere así un papel cada vez más importante como materia prima para las industrias avícola, porcina y de engorde bovino.
Esta transformación también genera un efecto sobre otros sectores de la economía, ya que una buena cosecha dinamiza a productores, silos, transportistas, puertos, industrias y comercios vinculados a la cadena agrícola. La producción maicera podría representar ingresos cercanos a US$ 1.000 millones.
El clima pone a prueba al trigo
Mientras algunas cadenas productivas muestran perspectivas favorables, el trigo enfrenta un escenario que requiere mayor vigilancia. Las temperaturas elevadas y el exceso de humedad están favoreciendo la aparición de enfermedades y plagas, particularmente en zonas de Alto Paraná y Canindeyú.
Productores consultados por la UGP señalaron que el cultivo se encuentra ingresando en una etapa determinante, por lo que las próximas semanas serán claves. Si persisten las condiciones de calor y humedad, será necesario intensificar los controles sanitarios para evitar pérdidas en los rendimientos.
La superficie sembrada también registra una reducción respecto de campañas anteriores, vinculada tanto a la inestabilidad de los mercados como a los riesgos climáticos.
Inversión y tecnología acompañan al campo
La semana también dejó señales positivas en materia de inversiones. El Gobierno y el sector privado anunciaron un proyecto superior a US$ 40 millones para la construcción de un frigorífico en General Resquín, San Pedro, con una capacidad inicial de faena de 200 animales por día y una proyección de crecimiento hasta 600 cabezas diarias.
A esto se suma el crecimiento de las importaciones de maquinaria agrícola. Durante el primer semestre de 2026 ingresaron 1.893 equipos por US$ 177,4 millones, lo que representa un incremento del 29,5%. El comportamiento está relacionado con el buen desempeño agrícola, una cosecha histórica de soja y una mayor capacidad de renovación del parque de maquinarias.
Una agricultura que busca agregar más valor
En el Chaco, otro ejemplo muestra el potencial de la producción nacional. El productor Herbert Hiebert Falk desarrolla 90 hectáreas de cebolla, con rendimientos que llegan a dos o tres carretas de aproximadamente 33.000 kilos por hectárea. La producción tiene como principal destino el Mercado de Abasto y otros comercios nacionales.
El caso refleja una tendencia que atraviesa buena parte del sector: mayor inversión, incorporación de tecnología y búsqueda de productividad para abastecer el mercado nacional.
En paralelo, la articulación entre el sector público y los gremios continúa ganando espacio. El presidente Santiago Peña mantuvo una reunión con el Consejo Asesor Agrario y representantes de las principales organizaciones productivas para abordar asuntos estratégicos vinculados a la competitividad y al crecimiento del sector.
La agenda productiva también incluye a las cooperativas. En el marco de Hambre Cero, Fecoprod, Concopar, el MIC y Comepar impulsaron una jornada para acercar oportunidades comerciales a cooperativas de la agricultura familiar, con el objetivo de incorporarlas como potenciales proveedoras y fortalecer los vínculos entre productores, empresas y Estado.
En conjunto, los datos de esta semana muestran a un sector productivo que busca crecer sin dejar de adaptarse a las nuevas exigencias ambientales, climáticas y comerciales. La expansión de la demanda interna, la llegada de inversiones, la modernización de la maquinaria y el fortalecimiento de las cadenas agroindustriales abren oportunidades, mientras que el clima y la necesidad de elevar la productividad mantienen vigente el desafío de producir más y mejor.





