spot_imgspot_img

Top 5 Semanal

spot_img

Relacionadas

Lula, desesperado se empantana con Paraguay

Como es de conocimiento público el próximo 4 de octubre de 2026, en Brasil se celebrarán las elecciones presidenciales, aunque como es habitual en el gigante del sur, seguramente el próximo mandatario se decidirá en el balotaje, que correspondería el 25 de octubre del mismo año, donde seguramente competirán: el convicto y octogenario presidente-candidato por el Partido de los Trabajadores (PT), Lula Da’Silva  en duelo final contra el Senador carioca e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, Flavio Bolsonaro por el Partido Liberal.

Si bien es cierto que las principales encuestadoras como AtlasIntel, Quaest y DataFolha ubican de primero al veterano izquierdista Lula, tampoco es menos cierto que todo el mes de julio experimentó una fuerte caída de siente puntos porcentuales (-7%), lo que es peor, con tendencia a la baja. A la par, se observa un significativo aumento de los indecisos que en términos redondos ganaron diez puntos porcentuales (+10%), además de Bolsonaro que también ganó terreno este mes de julio, alcanzando cuatro puntos porcentuales más (+4%) y con tendencia al alza.

Justamente fue sobre este escenario que Lula en un acto que desarrollaba en la empresa Embraer ubicada en Sao Paulo, dijo textualmente: “A nosotros nos gusta la paz, pero no podemos olvidar que, un buen día Paraguay decidió invadir Brasil. Invadió Corumbá y al mismo tiempo, Uruguay y Argentina”.

La declaración de Lula estuvo incurrió en una enorme descontextualización, lo cual, conlleva a una versión falseada o errónea de lo que realmente ocurrió. Vale aclarar que la mayoría de los historiadores profesionales paraguayos tienden a ubicar el inicio del conflicto en el llamado “incidente del ganado vacuno”, no obstante, yo coloco el foco en la invasión militar de Brasil a Uruguay en octubre de 1864 y que constituyó una fragante violación brasileña al contra ultimátum que le envió el canciller paraguayo José Berges al Imperio de Brasil (recordemos que los luso-americanos en 1825 a 1828 durante la Guerra Cisplatina, cuando consideraron a Uruguay la “Provincia Cisplatina”, en su natural tendencia expansionista heredada de “Los Bandeirantes”).

Amén, Lula también omitió todo lo que implicó las apetencias británicas en la Cuenca de La Plata y donde justamente Pedro II, monarca de la Casa de los Braganca actuaba como agente operativo de su longevo socio, el Imperio Británico. En crudo, desde nuestra perspectiva, la Guerra de la Triple Alianza fue la continuidad de las apetencias imperialistas brasileñas ya visibles desde la Guerra Cisplatina, ante todo operando a favor de los intereses de los capitales británicos y secundariamente de las elites burguesas de Buenos Aires.

Por ello, las declaraciones de Lula no sólo fueron erradas, sino intencionalmente hechas sobre la base de omisiones históricas y geopolíticas importantes, donde el mandatario brasileño burdamente falseó la realidad, responsabilizando del conflicto al Paraguay de Solano López, quien como apunta la evidencia histórica, López y el Paraguay fueron las grandes víctimas del conflicto.

Por ello publiqué ese mismo día en mi cuenta de X (Nahem.360) “Ante la declaración del Pdte de Brasil el convicto Lula, sobre la posibilidad que Paraguay los invada, falseando totalmente la historia de la Guerra de la Triple Alianza, lo mínimo que debería hacer el Canciller paraguayo Don Rubén Ramírez, es emitir una Nota de Protesta”, protesta que finalmente tuvo lugar formalmente el pasado 31 de julio en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Para concluir, estoy convencido que esta desafortunada declaración del presidente Lula que generó esta controversia innecesaria entre Asunción y Brasilia, responde en primer lugar que Lula aún tiene la sangre en el ojo luego de aquella cumbre realizada en Brasilia el 15 de enero de 2024, donde el mandatario paraguayo Santiago Peña mantuvo una posición incólume de defensa de la tarifa a US$ 16,71 Kw/mes, quedando Lula muy mal parado en dicho encuentro. En segundo lugar, su desesperación ante su notable caída en las encuestas, torpemente buscó aumentar su popularidad, pero lejos de lograrlo sigue de error tras error, al extremo de afirmar el pasado viernes que “mientras viva la extrema derecha no volverá a gobernar Brasil”, lo cual lo ubica al mismo nivel de sus socios de las narco-tiranías latinoamericanas, como los Castro en Cuba, Maduro de Venezuela y Ortega de Nicaragua.

Autor

Nahem Reyes
Nahem Reyes
Dr. Analista geopolítico

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más leídas